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la sinfonía del tiempo

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Autor: Álvaro Arbina
Título: La sinfonía del tiempo
Editorial: Ediciones B. 2018
Páginas: 560 páginas
Precio: 21,90 euros

Una mujer está sola en el andén de la estación. Aguarda, pero no llega nadie. “¿A quién espera?”, le pregunta el jefe de estación. “A mi esposo”, le responde ella, antes de desplomarse con la mano aferrada al vientre. Ocurre en la ciudad de Londres, el 2 de febrero de 1914. Pasados unos días, le entregan una nota escrita por su esposo antes de marcharse, en la que le indica la dirección de una pensión de Portsmouth. Allí encontrará ella un retrato, un pasaje en barco para Bilbao y un telegrama: “búscanos en la casa vieja”. Y así empieza la búsqueda de Benjamin Craig por su esposa Elsa, en esta novela que combina varios enigmas narrativos.

    Un misterio
La sinfonía del tiempo es la segunda novela del escritor Álvaro Arbina, que sorprendió hace dos años con la publicación de La mujer del reloj, una novela histórica ambientada durante la invasión napoleónica, un thriller en el que combinaba con acierto los acontecimientos de la ficción con una documentación rigurosa en torno a la Guerra de la Independencia y la Constitución de 1812.

La sinfonía del tiempo ofrece también una lectura absorbente, que se sustenta en una intriga bien trabada. En estas páginas hay un hombre que desaparece, una mujer que se cree abandonada, un anciano que le entrega un pliegue misterioso, un desconocido que le envía fotos del pasado… Son elementos propios del folletín, que van tramando en cada capítulo una historia de misterio, elaborada según los modelos de los grandes novelistas europeos del siglo XIX, cuando la novela era un espejo del mundo, un análisis de la sociedad y una incursión en los pliegues del alma humana. Elsa, la protagonista, tiene una vieja estantería de libros en su habitación. Allí lee a Dumas, a Mark Twain, a Dickens, a Stevenson, a Jane Austen. Esos son los modelos literarios que están en el trasfondo de esta novela. En ella hay una historia de amor, cuya protagonista tiene que enfrentarse a un mundo de secretos y de fantasmas familiares del pasado. Porque las cosas no son siempre lo que parecen, y a veces “la vida se trastorna” y en un momento se derrumban lo que hasta entonces eran certezas indudables. Se lo advierte a Elsa su madre: “el pasado siempre vuelve” (pág. 87).

    Una encrucijada histórica
La sinfonía del tiempo está construida mediante recursos narrativos actuales, combinados con técnicas de los folletines por entregas: la historia queda suspendida siempre en el momento adecuado; la acción salta de Londres a Bilbao, a Madrid o al París de la Belle Epoque; vidas de personajes secundarios se van insertando en el relato; se intercalan flashback; y en todo momento surge el melodrama: Elsa es una mujer maltratada, viuda joven, engañada por todos, que desconoce su verdadero origen, está sola y embarazada…

Estas técnicas literarias se adaptan bien al relato, porque corresponden a la época que recrea la novela, que son precisamente esos años de la gran narrativa europea en la transición del siglo XIX al XX. Álvaro Arbina ha sabido evocar con acierto la encrucijada de esa época convulsa: un tiempo de cambio en el que las sufragistas reclaman el voto; los británicos crean el servicio de inteligencia para recabar información sobre la industria naval alemana; Estados Unidos crece para convertirse en potencia económica; la Rusia del zar Nicolás II se alía con Francia; el káiser austríaco se acerca a Italia; y los nacionalismos estaban incubando la Primera Guerra Mundial. La sociedad experimentaba entonces transformaciones radicales: el mundo se construía con hierro; llegaba el ferrocarril, el telégrafo, la fotografía, las minas, el acero. Así lo sintetiza uno de los protagonistas: “la ciencia y la industria: la nueva revolución cambiará nuestras vidas” (pág. 102).

El relato de la historia industrial del País Vasco es uno de los capítulos más interesantes de esta obra: los altos hornos de Bilbao, las fundiciones, la siderurgia, la industrialización que marcará las primeras décadas del siglo XX.

Junto a estos elementos históricos y realistas la novela combina aspectos misteriosos: un cuarto prohibido, un inquietante Armario del Tiempo y manuscritos encerrados en cajas estancas que guardan una teoría del tiempo, que es la que da título al libro. Esa teoría oculta una interpretación con modelos matemáticos de la Historia universal: “tras el azar de la Historia se oculta un sentido profundo. Hay un ritmo acompasado, apenas un murmullo para el que sabe escuchar. El sonido de la Historia se repite, juega con agrupaciones de notas, como las sinfonías de Beethoven, como los chicos del coro, como los mirlos al amanecer” ( pág. 372).

el pasado siempre vuelve

publicado en Diario de Navarra 3/5/18

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