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República luminosa

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Autor: Andrés Barba
Título: República luminosa
Editorial: Anagrama. 2017
Páginas: 188 páginas
Precio: 16,90 euros

cómo surge la violencia

  Un joven funcionario llega a la ciudad tropical de San Cristóbal el 13 de abril de 1993, recién nombrado director del Departamento de Asuntos Sociales. Lo que preveía una etapa feliz se convierte para él en una experiencia insólita. Así lo recuerda años más tarde él mismo en este escrito, que es la crónica de lo que entonces ocurrió en la ciudad. La novela surge como un intento por su parte de responder a preguntas pendientes. El narrador se sirve de sus propios recuerdos y también de testimonios de otros, de lo que se publicó en prensa y de grabaciones de cámaras de seguridad. ¿Qué sucedió realmente aquellos días en la ciudad de San Cristóbal, situada junto a la selva y atravesada por el río Eré?

     Adolescentes
Un día aparecieron mendigando en las calles unos niños de aspecto indigente. Nadie supo con certeza de dónde habían salido. Se rumorearon versiones contradictorias: que se habían escapado de un campamento instalado junto al río. Que se trataba de niños que habían sido robados en toda la provincia. Incluso se dijo que habían “brotado” inexplicablemente del río. “Las situaciones extraordinarias nos obligan siempre a razonar con una lógica distinta”, escribe. Se les llamó “los niños de la calle”. Todos tenían la edad de la pubertad y de la adolescencia. Era un grupo de treinta y dos muchachos. Hablaban una lengua desconocida. Silenciosamente aquellos niños fueron instalándose en la ciudad. Con pequeños actos, extendieron el miedo entre los habitantes. Primero se dedicaron a la mendicidad; después realizaron algunos robos; más tarde se produjo el asalto al supermercado Dakota. “La violencia no se rige con patrones previsibles”, se dice en la página 70. Aquel asalto y el recuento de las primeras víctimas es el primer paso de un proceso irreversible.

    El miedo
Andrés Barba escribe una literatura concentrada, breve, intensa. Mezcla el interés de lo que cuenta con el planteamiento de temas profundos y el análisis minucioso de la conducta humana. Dota de misterio a esta novela, con la que ha obtenido el Premio Herralde. La historia nace como el intento de explicar unos hechos que resultan al final incomprensibles. Como muchos comportamientos humanos, en los que “algunas cosas suceden más rápido y fácilmente de lo que uno habría podido suponer: los altercados, los accidentes, los enamoramientos” (pág. 29).

El autor no rehúye las cuestiones morales que se derivan de la historia. Plantea el sentido de la justicia. Escribe sobre la pobreza, “la pobreza real, que se parece poco a la pobreza imaginada”. Describe la violencia, la hostilidad y el miedo. Habla también del amor: “el amor y el miedo tienen algo en común, ambos son estados en los que permitimos que nos engañen y nos guíen” (pág. 127). Trata de las pautas que rigen los comportamientos sociales y de los medios que dispone la sociedad para protegerse de las agresiones de grupos. Se pregunta sobre la culpa y sobre la inocencia.

     La inocencia
Esta novela sugiere un debate sobre la ingenuidad, el mal, el buenismo, las estrategias falaces de algunos políticos, la ocupación de las calles por grupos impositivos frente al silencio atemorizado de los demás. Pero República luminosa no debe interpretarse sólo desde la perspectiva social o política. Sugiere planteamientos filosóficos, psicológicos y éticos más profundos. La novela enfrenta al lector a temas como el mito de la inocencia infantil. Describe el reverso del “paraíso perdido”. Nos recuerda los paisajes inquietantes de Joseph Conrad en El corazón de las tinieblas y nos devuelve a los escenarios perturbadores de El señor de las moscas, de William Golding.

publicado en Diario de Navarra 11/1/18

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