he leído…

las cosas como son

    Estaba en el aire es el título de la novela que este año ha obtenido el premio Nadal. El autor, Sergio Vila-Sanjuán, publicó hace un par de años su primera novela, Una heredera de Barcelona, en la que quiso establecer ya el escenario en el que iba a desarrollar su proyecto narrativo: la ciudad Condal en distintas épocas de su historia. En ese primer libro el relato transcurría en la década de los años veinte; en éste, vuelve a la misma ciudad, pero ahora en los años sesenta, en el momento en que se está impulsando el desarrollismo urbano.

La narración se inspira en circunstancias reales de la época y gira en torno al programa de radio que supervisaba el padre del autor. Se llamaba “Rinomicina le busca. Barcelona llama a España”. Su objetivo era encontrar a personas cuyo contacto habían perdido sus familias. En el libro se cuentan algunos de esos casos, unos verídicos y otros imaginados. Y en torno a ellos se van trazando los retratos de unos personajes de la burguesía catalana: desde la mujer que se enfrenta a las normas sociales de su entorno para rehacer su vida después de un matrimonio fracasado; el avispado empresario que explota la especulación del momento; o el ingenuo empleado de la empresa, pieza imprescindible para los manejos de los poderosos.

Con un tono desenfadado y dosis de cinismo, el libro esquiva el dramatismo de las situaciones para recrear ese tiempo con un tono de comedia ligera. Pretende reflejar las actitudes, los gestos y las motivaciones que impulsaron los comportamientos de los personajes. Al fin y al cabo, se pregunta el narrador, “¿qué es el pasado sino una estética y un repertorio de actitudes?” (pág. 163).

    Cuestionar la realidad   

   “La literatura fantástica mantiene un pulso constante con los límites de la idea de realidad”, se dice en la novela titulada El sueño del otro. Su autor es Juan Jacinto Muñoz Rengel; está editada en Plaza y Janés, y su planteamiento es curioso. Xavier Arteaga es un profesor que sueña cada noche que es André Bodoc, un director de informativos; y André Bodoc sueña que es un gris profesor de instituto llamado Xavier Arteaga.  Éste se siente desbordado por la vida, tras el abandono de su mujer; aquél ha sido arrasado por el éxito profesional en los medios de comunicación, y se precipita por la senda de la decadencia. Ambos han perdido el control de sus vidas, y se preguntan dónde están los límites que separan la ilusión y la realidad, lo que soñamos y lo que vivimos.

A través de breves capítulos, que alternan las experiencias de uno y otro personaje, esta novela plantea el desasosiego del mundo actual, la incertidumbre de una sociedad que ha perdido las certezas. El autor se sirve de la literatura fantástica para cuestionar la realidad. Los personajes ven lo que quieren ver, se dice en un momento de la novela. Pero al final acabarán asumiendo la lección: “hay un momento en la vida de toda persona en el que tiene que tomar la decisión de, o bien aceptar las cosas como son, o bien cambiarlas”.

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publicado en Diario de Navarra 14/3/13

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