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kassel no invita a la lógica

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Autor: Enrique Vila-Matas
Título: Kassel no invita a la lógica
Editorial: Seix Barral. 2014
Páginas: 300 páginas
Precio: 19,50 euros

Vila-Matas en un restaurante chino

Todo comenzó con una llamada de teléfono. Una mujer que se presentó como María Boston le hizo una propuesta a Enrique Vila-Matas: que participara en la feria de Arte Contemporáneo Documenta, que se celebra en la ciudad alemana de Kassel. El 11 de septiembre de 2012 cogió un taxi antes de amanecer, rumbo al aeropuerto. El destino no era al principio muy estimulante: debería estar una semana en un restaurante chino, escribiendo cada mañana a la vista del público. Ese restaurante está a las afueras de la ciudad, junto a un bosque. Se llama Dschingis Khan. Este libro es la crónica novelada de aquellos días, en los que Vila-Matas experimentó una mezcla de extravagancia y genialidad. El título anuncia algo de eso: Kassel no invita a la lógica.

    Novela-ensayo
Este libro es al mismo tiempo novela, ensayo y libro de viajes. Como novela se basa en sucesos reales, sobre los que el escritor aplica su visión narrativa, recreando anécdotas divertidas y curiosas. Su tono reflexivo se mezcla con una refrescante actitud lúdica. El autor emplea una palabra acuñada por Hitchcock para definir elementos de suspense utilizados en el cine para que avance la historia, aunque no tengan relevancia con la trama: los “mcguffin”. Recuerdan los “aventis” de Juan Marsé en la novela Si te dicen que caí. Vila-Matas expone así su teoría de por qué alguien coge una pluma y se pone a escribir: “Contrariamente a lo que creen tantos, no se escribe para entretener, aunque la literatura sea de las cosas más entretenidas que hay, ni se escribe para eso que se llama “contar historias”, aunque la literatura está llena de relatos geniales. No. Se escribe para atar al lector, para adueñarse de él, para seducirlo, para subyugarlo, para entrar en el espíritu de otro y quedarse allí, para conmocionarlo, para conquistarlo…” (pág. 44).

    Libro de viajes
Esta novela es también un libro de viajes: la crónica de un desplazamiento; la experiencia del infinito placer y la excitación y el desasosiego y los momentos de temor que son inherentes al propio viaje. No sin intención, uno de los libros que el autor mete en su maleta es Viaje a la Alcarria, de Cela. El otro, Romanticismo. Una odisea del espíritu alemán, de Rüdiger Safranski, que es un alegato a favor del estímulo que supone el arte (pág. 234). Y eso es también este libro: una afirmación del espíritu creativo. Nos cuenta cómo un hombre que se siente paralizado por “algo relacionado con la edad, el abatimiento y la pena de las cosas”, que vive en medio de la crisis social y económica producida en estos años con la sensación de que “el mundo se había ido a pique y que andaría ya irremediablemente mal, al menos por mucho tiempo”, ese hombre se acerca con mirada abierta al mundo de los creadores contemporáneos. Y descubre impulsos, instantes de armonía que le llevan a reconocer su propio trabajo como escritor.

Vila-Matas ha dicho que el arte debe ser optimista: “lo otro es repetir el horror; estoy cansado de ideas negativas; busco nuevas para levantarnos un poco”. Y ese sentimiento recorre las páginas de este libro, que es al mismo tiempo reflexión, humor, vida, reivindicación del arte como ímpetu e impulso. Escribe: “De lo genial siempre surge algo que nos incita, que nos empuja hacia delante, que nos lleva no sólo a imitar parte de lo que nos ha deslumbrado, sino a ir mucho más lejos, a descubrir nuestro propio mundo” (pág. 67).

publicado en Diario de Navarra 6/3/14

Enrique Vila-Matas


Nació en Barcelona, en 1948. Ha escrito novelas, relatos, ensayos y artículos, en los que practica con frecuencia géneros mestizos. En sus obras Vila-Matas reflexiona sobre los límites difusos que existen entre la literatura y la vida y sobre qué es el oficio de escritor. Entre sus libros de ensayo destacan El viajero más lento y Desde la ciudad nerviosa. Entre las colecciones de relatos figuran Suicidios ejemplares, Hijos sin hijos y Exploradores del abismo. Algunas de sus novelas más destacadas son: Historia abreviada de la literatura portátil, Bartleby y compañía, El mal de Montano, París no se acaba nunca, Doctor Pasavento y El arte de no terminar nada.

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