he leído…

vidas que se van a pique

    Estas cosas ocurren a veces en la literatura. El escritor francés Georges Perec presentó una novela a varias editoriales que sistemáticamente fue rechazada. El original quedó en un cajón, sufrió algunos traslados y acabó perdiéndose. Entretanto, Perec publicó varias novelas, como Las cosas o su obra más reconocida: La vida instrucciones de uso. Una casualidad hizo que, pasado el tiempo, el texto extraviado apareciera en casa de un amigo del escritor. Y así, el año pasado, treinta años después de que rechazara su publicación, la editorial Seuil publicó esta novela, que ahora ha sido traducida al castellano con el título El Condotiero (Anagrama).

Es un libro curioso, que tiene un inicio de novela policíaca, mientras vemos cómo un hombre arrastra con dificultad el fardo de un cuerpo muerto. El asesino es Gaspard Winckler. Sabemos de él que es un excelente pintor y que había realizado una copia perfecta del cuadro de Messina “El Condotiero”, que se expone en el Louvre y que ilustra la portada de la novela. A partir de esa escena inicial, este libro indaga en los motivos del crimen. Éstos tienen que ver con los temas de la culpa, la venganza, la falsedad y la impostura. Lo policíaco pasa enseguida a un segundo término. En los capítulos siguientes vamos a ir leyendo la mente de un hombre de calculadora frialdad, obligado a vivir en un mundo de falsificadores de arte. En sus reflexiones se imponen las consideraciones existenciales y surge un debate en torno a  la creación artística, el valor de la imitación, la originalidad y las falsificaciones. También sobre el sentido por el que se hacen las cosas. Es lo que se plantea con ansiedad Gaspard Winckler, cuando siente que su vida “se había vuelto intolerable y a su alrededor todo se caía, se pudría y se iba a pique” (pag. 187). Lo que se cuenta en la novela es qué hace a partir de ese momento, como respuesta a esa convicción.

Ana Bolena

volver a la página principaljlmn.htmljlmn.htmlshapeimage_1_link_0

   Es una buena novela histórica. Se titula Una reina en el estrado, de Hilary Mantel (Destino). Recrea unos tiempos confusos y apasionantes: el final de los días de Ana Bolena, la segunda de las siete esposas de Enrique VIII. Sobre un fondo de intrigas, repudios, amores e intereses cortesanos, destaca en este libro la figura del primer ministro, Thomas Cromwell, el hijo de un herrero que merced a su astucia para ganarse la confianza del rey y moverse en las intrigas palaciegas consiguió, sin pertenecer a la nobleza, ser nombrado conde de Essex, secretario de Estado y convertirse en el hombre más poderoso de Inglaterra. Su retrato literario y la batalla que se libra en estas páginas entre él y Ana Bolena son los dos aspectos que más me han interesado de la novela.

Enrique VIII había roto sus relaciones con Roma y creado su propia iglesia para repudiar a Catalina de Aragón y poder casarse con Ana Bolena. Cuando tres años más tarde decide tener una tercera esposa, se desata una lucha mortal entre Ana Bolena y Cromwell, obligado éste por los designios del monarca a urdir una acusación insalvable que lleve a la reina al patíbulo.

Cromwell es astuto, desconfiado y brutal. Ana Bolena está condenada a perder su reputación y su vida. En la corte, el pulso de conspiraciones y mentiras indica que nada va a frenar una lucha sin escrúpulos por el poder. Y el relato nos recuerda, entonces, cómo las mismas pasiones se repiten en la Historia.

publicado en Diario de Navarra 11/4/13

más libros…
(haz clic aquí para leer reseñas anteriores)maslibros.html