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vidas en construcción

Quienes escriben un diario la mayoría de las veces lo hacen con voluntad de búsqueda. En el caso del argentino Ricardo Piglia lo que le ha motivado siempre ha sido indagar en su historia como escritor. Para ello se inventó un alter ego. Lo llamó Emilio Renzi y durante años fue escribiendo cada día en unos cuadernos de hojas grapadas. Comenzó a hacerlo en la adolescencia, cuando no tenía más que diecisiete años, y ya cumplidos los setenta, decidió publicar esos textos en un proyecto compuesto por tres libros que tendrían un título común: Los diarios de Emilio Renzi. El primer volumen apareció hace un par de años, con el subtítulo “Años de formación”. Abarca la década que va de 1957 a 1967, desde los diecisiete a los veintisiete años del autor. Ahora Anagrama ha publicado el segundo volumen, que tiene un subtítulo engañosamente luminoso: “Los años felices”.

Este diario abarca ocho años: desde 1968 a 1975. Piglia se afianza en estos años como escritor: escribe artículos, compone los cuentos del libro que titulará Nombre falso, se gana la vida dando cursos, realizando trabajos editoriales, dirigiendo una revista. Y sobre todo, lee. Lee con avidez. Lee a Borges, a Kafka, a Pavese, a Conrad, a Gide. Conversa en su casa con Manuel Puig, con Onetti, con Roa Bastos, que en aquel tiempo, dice, vivía encerrado, sin hacer otra cosa que escribir. “Se levantaba a las cinco de la mañana y tomó anfetaminas durante seis meses hasta terminar Yo el Supremo (y ganarse un infarto)” (pág. 406).

Piglia habla también de los problemas cotidianos, como el pago del alquiler o sus preocupaciones económicas. Y testifica la cruda situación política: la muerte de Perón, la dictadura militar, los registros, la clandestinidad. “La situación política, cada vez más tenebrosa”, resume el 11 de septiembre de 1975.

La pregunta fundamental de esta segunda parte de sus diarios sigue siendo la misma que Piglia se formuló desde el principio: ¿de qué manera se convierte uno en escritor? Para ello escribe de su propia vida como si fuera de otra persona. Lo confiesa en varias ocasiones a lo largo de estas páginas. Escribe: “Prefiero vivir la vida de otro, o contar, como si fuera la vida de otro, mi propia vida” (pág. 374). Ésa es la vida de Emilio Renzi aquí contada. La vida de Ricardo Piglia.

juguetes rotos

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He recuperado un libro que recomiendo sin reservas: La pequeña comunista que no sonreía nunca, de Lola Lafon (Anagrama). Cuenta la biografía novelada de Nadia Comaneci, la gimnasta rumana que mostró en Montreal qué es la perfección en las barras asimétricas. El marcador no estaba preparado para representar un 10, que se consideraba en gimnasia un imposible. Y se bloqueó. Hubo que reprogramarlo para el día siguiente.

En este libro se cuenta la historia de Nadia desde que ingresa con siete años en el gimnasio provinciano de Onesti, una pequeña ciudad de la Moldavia rumana, al noroeste de Bucarest. Son los tiempos más ásperos de la dictadura comunista de Ceausescu. Ese paisaje social es tan importante en el libro como la historia de Comaneci. Refleja el trasfondo de un país que convierte a una niña en producto del sistema para desafiar a las grandes potencias. Cuando lo consigue, su vida se convierte en una alternancia de luces y de sombras: es un símbolo nacional y los agentes de la Securitat la vigilan en todo momento. Para unos será una privilegiada del Régimen; para otros, una heroína que sobrevive en un país sórdido. Vivirá una breve relación con el hijo del dictador, y un mes antes de la revolución que acabará derrocándolo a éste, ella huye por la frontera de Hungría a los Estados Unidos y se instala como refugiada política. Allí no iba a encontrar precisamente el sueño americano; por el contrario, se vio obligada a asumir el fin de su propio mito. En un programa de la televisión confiesa: “me gustaría poderlo reescribir todo. Lo que dije, lo que hice…”. La pequeña comunista que no sonreía nunca cuenta de una manera admirable cómo se convirtió una niña frágil e inocente en un juguete roto.

publicado en Diario de Navarra 20/10/16

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