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la llamada de la tribu

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Autor: Mario Vargas Llosa
Título: La llamada de la tribu
Editorial: Alfaguara. 2018
Páginas: 314 páginas
Precio: 18,90 euros

No lo parece, pero se trata de un libro autobiográfico, escribe Mario Vargas Llosa en las primeras páginas de esta obra. La llamada de la tribu es realmente la autobiografía intelectual del premio Nobel de Literatura. El autor comienza evocando sus años de formación, que él define como “una juventud impregnada de marxismo y existencialismo sartreano”. Recuerda su clandestinidad universitaria, cuando se afilió al Grupo Cahuide, con el que trataba de reconstruirse en aquellos años el partido comunista en Perú. Y confiesa su admiración de entonces por la revolución cubana, país en el que pasó algunas estancias en la década de los años sesenta.  

    Dos experiencias vitales
Había cumplido treinta años cuando vivió dos experiencias que serían decisivas en su vida. En Cuba conoció las UMAP, Unidades Militares de Ayuda a la Producción, eufemismo que “escondía los campos de concentración donde fueron mezclados contra-revolucionarios, homosexuales y delincuentes comunes”. Y al poco tiempo, en 1968, descubrió en uno de sus viajes a la Unión Soviética que si él hubiera sido ruso, “habría sido en ese país un disidente (es decir, un paria) o habría estado pudriéndome en el Gulag. Aquello me dejó poco menos que traumatizado”, confiesa.

Esas vivencias marcaron su apartamiento de la ideología marxista. En esa evolución, Vargas Llosa reconoce la influencia que ejercieron en él escritores como Camus, Georges Orwell y Arthur Koestler, que le condujeron a una revalorización de la democracia.

Al mismo tiempo, sus lecturas de pensadores liberales acabaron de conformar sus convicciones políticas. Aquí expone la vida y el pensamiento de algunos de esos autores que él leyó durante años. Se centra en siete exactamente: Adam Smith, que fue un defensor de la moralidad en las actividades públicas; Ortega y Gasset, al que califica como “uno de los más inteligentes filósofos liberales del siglo XX”; Karl Popper, un progresista obsesionado por la voluntad de justicia; August von Hayek, promotor de la idea de que la libertad exige el respeto estricto de la legalidad; Raymond Aron, un pensador solitario, independiente, que denunció sin complejos lo que él llamaba el opio de los intelectuales, por lo que sufrió el vacío en su vida pero la historia ha acabado dándole la razón; Isaiah Berlin, hombre moderado y tolerante, que hizo suya la máxima de que hay que defender que los demás puedan opinar de modo diferente a uno mismo, para convivir en sociedad; y Jean-François Revel, que no dudó en enfrentarse a las modas ideológicas de las últimas décadas que consideraba contrarias a la libertad.

    La cultura de la libertad
Vargas Llosa realiza en este libro una defensa de los derechos humanos, de la libertad de expresión y de la diversidad política. Defiende “la cultura de la libertad”. Y escribe que el ser humano no ha superado del todo la tendencia al espíritu tribal. En la sociedad contemporánea observa que aún se añora aquel modelo tradicional, cuando el hombre vivía en una colectividad cerrada, “entre quienes hablaban la misma lengua, adoraban los mismos dioses y practicaban las mismas costumbres, odiando al otro, al ser diferente, a quien podía responsabilizar de todas las calamidades que sobrevenían a la tribu” (pág. 22).

la autobiografía política de Vargas Llosa

publicado en Diario de Navarra 17/5/18

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