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la tierra que pisamos

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Autor: Jesús Carrasco
Título: La tierra que pisamos
Editorial: Seix Barral. 2016
Páginas: 270 páginas
Precio: 18 euros

La nueva novela de Jesús Carrasco recuerda en algunos aspectos a su primera obra, publicada hace tres años, Intemperie, que supuso una positiva sorpresa. También aquí el relato se desarrolla en un ambiente rural, que es poco frecuente en la literatura contemporánea: una casa junto a la ladera, el huerto, la higuera y los olivos al pie del cerro son el escenario en el que transcurre la narración. Pero ese espacio natural no es idílico, como tampoco lo era en Intemperie. Por el contrario, es el entorno áspero y seco en el que se produce la historia de barbarie que cuenta esta novela.
     
   
Prisioneros
El relato de La tierra que pisamos se sitúa en un imaginario contexto histórico: un imperio ha conquistado Europa a principios del siglo XX y sus fronteras se extienden desde Rusia hasta Gibraltar. En un pueblo de Badajoz viven los protagonistas de la novela: una mujer y su marido paralítico, que fue coronel del ejército invasor. Ella se llama Eva Holman; su perro, Kaiser; y su marido, Iosif. Un día aparece un hombre herido y mudo en la puerta de su casa, que se llama Leva. A partir de aquí se van construyendo las dos historias que componen la trama del libro: los retazos de la vida de Eva, que perdió a su hijo en los combates del frente oriental y ahora cuida a su marido, paralítico, deteriorado y demente a ratos; y la historia del hombre que ha llegado a la casa, que ella va descubriendo a través de algunos confusos indicios.

El relato está contado por Eva, en presente, a través de 87 secuencias muy breves que ocupan dos o tres páginas cada una. Sólo las que tienen los números 84 y 85 reproducen directamente la voz de Leva. El tono es tremendista. La historia también lo es: nos cuenta cómo Leva ha trabajado en crueles campos de concentración y ha sido testigo del exterminio de los demás y de su propia familia. Es un mundo inhumano, de verdugos y prisioneros, que asoló realmente la Europa del siglo XX. Entre los prisioneros consiguen sobrevivir “los que son capaces de golpear al otro para hacerse con su comida, arrancándosela de las manos o sacándosela de la boca si es preciso. Viven los que aguantan de pie y no sucumben al cansancio que los empuja al suelo, donde ya se acumula un sedimento de cuerpos. Sobre ellos se suben” (pág. 52).

    Tremendismo
La barbarie no está sólo en lo que el autor cuenta, que es una historia de campo de concentración, sino en la forma de contarlo, que se adscribe al naturalismo tremendista. Algunos personajes son seres enajenados y perdidos, sumidos en la demencia, que se mueven por las pasiones, la violencia y la furia de quien “ha bebido hasta hartarse la sangre bullente de los hombres”.

La historia que narra esta novela es sobrecogedora, aunque a pesar de tanta atrocidad, la lectura no acaba de transmitir el desgarro humano de las situaciones. El relato está construido mediante acumulación de barbarie, que da lugar a reiteraciones y descripciones explícitas de sucesos demasiado conocidos en la historia reciente. La tierra que pisamos describe el horror; afirma que “el dolor nos hermana”; y critica las ideologías, convertidas en “pura morfina para separarnos de los otros, que también son hombres” (pág. 80).

la barbarie humana

publicado en Diario de Navarra 17/3/16

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Jesús Carrasco


Nació en Olivenza, Badajoz, en 1972. Es licenciado en Educación Física. Vive en Sevilla, donde ha trabajado como redactor publicitario, dedicación que abandonó tras publicar Intemperie, su primera novela, para dedicarse por completo a la literatura. Intemperie apareció editada en 2013 y sus derechos de traducción fueron vendidos a varias lenguas. Tres años después, ha publicado su segunda novela: La tierra que pisamos.