he leído…

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(en la muerte de Antonio Tabucchi)

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La muerte de Antonio Tabucchi en Lisboa el pasado domingo, a los 68 años de edad, me sorprendió leyendo su último libro Viajes y otros viajes (Anagrama). Es una recopilación de artículos en los que el escritor pasa revista a lugares que ha visitado: desde sus recuerdos de niño en Florencia, su estancia en un pequeño hotel de Creta, su paseo por Bombay, los vagabundeos por Lisboa o la evocación de Borges en las calles de Buenos Aires. Salvo “Cuaderno australiano”, el resto son textos muy breves, de apenas un par de páginas, en los que recoge un detalle o un descubrimiento, el destello a veces de una mirada.

Al leer este libro, sabiendo que el autor acababa de morir, la lectura ha cobrado un matiz especial. Me he detenido en el texto en el que cuenta su visita al cementerio de Sète, en el Languedoc, donde está enterrado Paul Valéry. Tabucchi se sienta en una tumba de mármol, siente el frío de la piedra y deja su mirada perdida “entre las olas, siempre iguales, del mar” (pág. 43). He congelado esa imagen: la mirada de Tabucchi oteando el mar, en vísperas de emprender su último viaje, que es la muerte. He buscado en la estantería su novela Sostiene Pereira; he cogido también esa autobiografía de espejos y de sueños que es Requiem; y he abierto las páginas del primer libro que leí de él: Dama de Porto Pim. Mirando al mar, con las Azores en la lejanía, Tabucchi escribe en estas páginas: “Montes de fuego, viento y soledad”.

el último viaje

Antonio Tabucchi

publicado en Diario de Navarra 26/3/12

Aire de Dylan
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