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recordarán tu nombre

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Autor: Lorenzo Silva
Título: Recordarán tu nombre
Editorial: Destino. 2017
Páginas: 496 páginas
Precio: 19,90 euros

  “La Historia tiene estos recovecos”, comienza contando Lorenzo Silva en este libro: instantes en los que coinciden dos personas y entre ellas se dirime absolutamente todo. Las dos personas en este caso son Manuel Goded Llopis y José Aranguren Roldán. El primero era general del ejército y cabecilla de la sublevación militar de 1936 en Cataluña. El día 19 de julio se trasladó en un hidroavión desde Mallorca a Barcelona, ocupó la Capitanía General y desde allí llamó a José Aranguren, general de brigada de la Guardia Civil, para conminarle a unirse a la sedición. Su respuesta fue negativa y le  transmitió su decidida postura en defensa de la legalidad y, por tanto, su oposición a apoyar un golpe de estado contra el gobierno de la República constituido legítimamente.
     
  
Una ficción muy documentada
Este es el desencadenante de la historia que se cuenta en este libro. Lorenzo Silva se ha documentado a fondo sobre los sucesos ocurridos y sobre cada uno de los personajes. Ha entrevistado a testigos, ha reunido recuerdos y testimonios, ha consultado archivos y estudiado una amplia bibliografía que cita en las páginas finales. El resultado de esas indagaciones es el relato minucioso de cómo transcurrieron aquellas horas intensas y decisivas en el entorno de estos protagonistas.

El autor indica al principio que “esta historia es un relato de ficción”; pero aclara: “lo que no quiere decir que me la haya inventado. De hecho, todos los acontecimientos que en ella se refieren se encuentran respaldados por un documento o por el testimonio de quien los presenció”. Recordarán tu nombre se inscribe en la tendencia de la narrativa moderna denominada novela de no-ficción. Truman Capote fue el iniciador de este género al narrar todos los pormenores de un caso real de asesinato en A sangre fría. Desde aquella novela de 1966, son varias las obras que se han construido en la difusa frontera que puede separar el reportaje de la novela o el relato del testimonio histórico. Si nos centramos en la época histórica que recrea este libro, Max Aub es un ejemplo claro de este tipo de literatura; Gironella, también; Carlos Fonseca lo ha reiterado más recientemente en Trece Rosas Rojas; y Javier Cercas lo ha llevado a cabo en varias de sus novelas, entre otras, en la última que ha publicado con el título El monarca de las sombras. Si Lorenzo Silva califica este libro como ficción es desde un principio de honestidad intelectual. Él mismo lo explica de esta manera: “Si opto por considerarla una ficción es porque se alimenta de visiones parciales, a menudo fragmentarias y, por tanto, siempre controvertibles (…). Todas estas visiones parciales, por añadidura han sido ensambladas por un narrador que se acerca a ellas armado de toda su subjetividad y resuelto a hacer uso de ella, con el afán de entregar al lector no un texto histórico, empeño para el que carece de cualificación, sino un relato literario, un cuento simbólico, en suma: una novela”.

   Enemigos unidos por la sangre
Desde esa perspectiva, Lorenzo Silva ha escrito un libro bien documentado, que aporta el relato sólido de unas vidas que se enfrentaron a la tragedia con honestidad. A la peripecia histórica de aquellos hombres decisivos, y sin embargo hoy bastante olvidados, el autor incorpora sus propias vivencias familiares: la memoria de sus abuelos, que vivieron aquella época fratricida rodeados “de impostores, oportunistas y criminales sin escrúpulos” (pág. 21).

En las páginas finales del libro hay una escena que sintetiza simbólicamente toda la sinrazón y el drama que relata esta novela. El autor se encuentra con la nieta del general Aranguren, Amalia, cuando estaba escribiendo esta historia el año pasado. Ella le enseña fotografías y algunos objetos personales, mientras provoca escalofríos recordar su pasado como hija huérfana de Juan Aranguren, que murió en el frente nacional disparando contra aquellos que se enrolaron en el bando en el que luchaba su propio padre José Aranguren: “enemigos en el campo de batalla y unidos por la sangre” (pág. 455). Lo mismo que les ocurrió a tantos otros durante esos días de fuego. Su historia, que se cuenta aquí con dignidad, pone de manifiesto la medida de la tragedia que se vivió en aquellos años de espanto.

el hombre que detuvo la sedición en Cataluña

publicado en Diario de Navarra 1/6/17

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