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años luz

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Autor: James Salter
Título: Años luz
Editorial: Salamandra. 2014
Páginas: 381 páginas
Precio: 19 euros

La vida que se cuenta en esta novela tiene una apariencia de bienestar y de felicidad cotidiana. Los protagonistas son un matrimonio y sus dos hijos, que viven en un lugar idílico, en una casa junto al río Hudson, a las afueras de Nueva York, rodeados de naturaleza. Él, Viri, es arquitecto; ella, Nedra, una mujer elegante y de carácter; los hijos, Franca y Danny, corretean plácidamente, con un perro y un poni en la casa campestre. Pero ya en las primeras páginas se advierte que “hay en realidad dos clases de vida: la que la gente cree que estás viviendo y otra. Es esta otra la que causa el problema, la que anhelamos ver” (pág. 33).
     
   
Aparente bienestar
Lo que plantea Años luz es de qué manera, tras un aparente bienestar, puede irse larvando la desdicha. Está dividida en cinco partes y cada una de ellas en varios capítulos cortos, que reflejan escenas de vida cotidiana: ir a la ciudad, hacer la compra, cenar con amigos; paseos, el trabajo, las vacaciones; el tiempo que hace, las comidas… Pero por debajo de esa superficie, hay una sombra que acabará aflorando algún día.

En cada una de las secuencias Salter va dibujando el mapa cotidiano de una existencia plácida. Los diálogos son escuetos y realistas; pero entre ellos se cuela una prosa poética, de sensaciones plásticas y de metáforas sugerentes, que poco a poco van anunciando el derrumbe. Hay un párrafo del libro que resume muy bien su contenido: “No hay una vida completa –se dice en la página 48-. Hay sólo fragmentos. Hemos nacido para no tener nada, para que todo se nos escurra entre los dedos. Porque cualquier cosa que hagamos, incluso que no hagamos, nos impide hacer la cosa opuesta. Los actos demuelen sus alternativas, he aquí la paradoja. La vida, por tanto, consiste en elecciones, cada cual definitiva y de poca trascendencia, como tirar piedras al mar. Hemos tenido hijos, pensó; nunca podremos no tener hijos. Hemos sido mesurados, jamás sabremos lo que es derrochar nuestra vida…”

    El derrumbe
Al final de la novela veremos al matrimonio separado. “Es tan fácil extraviarse”, se justifican. Y lo que se cuenta en este libro son precisamente esas elecciones sobre las que se construye una vida, o con las que se provoca su demolición. James Salter relata aquí las contradicciones que crean en las personas los deseos, las utopías, el compromiso y la erosión del tiempo. Su literatura no es esperanzada. “Todo ha cambiado tanto”, se lamenta Nedra al final, sin nostalgia, antes de morir. Y Viri mira a su alrededor con indiferencia. Cuando es ya anciano, vuelve a ver a sus hijas, para recordar que “los hijos son nuestra cosecha, nuestro cultivo, nuestra tierra. Son pájaros a los que se suelta en la oscuridad” (pág. 89). Ésta me parece la imagen más representativa de la visión que transmite de los seres humanos esta novela: pájaros a los que se suelta en la oscuridad.

como pájaros en la oscuridad

publicado en Diario de Navarra 20/3/14

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James Salter


Nació en Nueva York en 1925. Estudió Ingeniería. Fue piloto y combatió en la guerra de Corea. Publicó su primer libro en 1956 con este título: Pilotos de caza. Un año después abandonó el ejército. Trabajó como periodista, escribió guiones y dirigió películas para Hollywood. Ha publicado varias novelas (Juego y distracción, Años luz y En solitario), dos colecciones de relatos (Anochecer y La última noche) y un libro de memorias: Quemar los días. En castellano acaban de traducirse las novelas Años luz y Lo que queda.