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Dos años, ocho meses y veintiocho noches

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Autor: Salman Rushdie
Título: Dos años, ocho meses y veintiocho noches
Editorial: Seix Barral. 2015
Páginas: 396 páginas
Precio: 21,50 euros

la guerra de los mundos, versión Salman Rushdie

    ¿Cuántas son mil y una noches? Exactamente dos años, ocho meses y veintiocho noches. Y de ahí surge el título de esta última novela de Salman Rushdie. Al estilo del libro de cuentos árabe, también aquí las historias que se narran están engarzadas dentro de otras, que a su vez contienen otras nuevas historias. La novela construida de esta manera quiere ser un espejo de la vida, “en el que todas nuestras historias contienen las historias de los demás y están contenidas dentro de narraciones mayores y más grandiosas, las historias de nuestras familias, nuestras patrias y nuestras creencias” (pág. 26).
     
   
Delirio de fantasía
Entrar en la lectura de esta novela supone dejarse arrastrar vertiginosamente por un torrente de imaginación, por un delirio de fantasía. No es fácil ordenar la historia que cuenta. Se sitúa el relato en una época imaginaria: la Era de la Extrañeza. Y sus protagonistas son unos seres peculiares, los yinn, criaturas hechas de fuego y humo, caprichosas y extravagantes, ni ángeles ni diablos, que habitan en el País de las Hadas, un lugar que estuvo separado de la Tierra hasta que un día se rompieron los sellos que aislaban ambos mundos. “Ésta es la historia de una yinnia –se dice al principio del libro-, una gran princesa de los yinn, conocida como Princesa Centella por su dominio de los rayos, que amó a un mortal hace mucho tiempo, en el siglo XII según nuestro calendario, y de sus muchos descendientes, y de su regreso al mundo después de una larga ausencia para volverse a enamorar, al menos momentáneamente, y después ir a la guerra”.

Dunia, que significa “el mundo”, se presentó con apariencia humana en la casa del filósofo Ibn Rushd, médico personal del califa, un día del año 1195. Se quedó con él dos años, ocho meses y veintiocho días y engendró en ese tiempo una prolífica descendencia. Las actuaciones de los descendientes constituyen la trama de esta novela y forman una sucesión de acontecimientos extraños. Así, leemos que un jardinero de Nueva York es capaz de levitar sin proponérselo; que dos filósofos dialogan en sus tumbas, enfrentando el racionalismo de Ibn Rushd y la teología del persa Al-Ghazali; que un bebé puede descubrir quiénes son corruptos y les deja señales en la piel para que queden marcados para siempre. Pero lo que se esconde en todos estos sucesos inverosímiles es la intención de los yinn herederos de Dunia de dominar la Tierra. Y su estrategia culminará en la Guerra de los Mundos: un combate de efectos especiales en el que “todo lo malvado y monstruoso que hay en los yinn es un reflejo de la parte malvada y monstruosa de los seres humanos” (pág. 379).

    La era de la razón
La novela adquiere así un significado simbólico. Esa batalla es una representación de las batallas que se libran en el corazón humano y una imagen de las batallas de las civilizaciones, antes de que se inaugure definitivamente lo que se denomina en el libro “la era de la razón”. Esa sociedad futurista es la que se describe en el capítulo final de la novela: la utopía de un mundo feliz, en el que todo es pacífico y placentero, pero en el que los hombres han dejado de soñar: sólo viven rutinariamente, envejecen y mueren.

Lo peculiar de Dos años, ocho meses y veintiocho noches no es tanto ese mensaje como la técnica con la que está escrito; la mezcla de tiempos, de personas y de perspectivas de la narración; el tono dantesco a veces, filosófico en algunas páginas y siempre de una inventiva desatada.

publicado en Diario de Navarra 10/12/15

Salman Rushdie


Nació en Bombay en 1947. Ha publicado once novelas. Fue su segundo libro, Hijos de la medianoche, el que le dio fama mundial en 1980. Ocho años después, la publicación de Los versos satánicos motivó la declaración de su condena a muerte por el ayatolá Jomeini. Desde entonces tuvo que vivir escondido durante once años, huyendo de una casa a otra, rodeado de guardaespaldas. Cómo sobrevivió a esa persecución lo ha contado en el libro de memorias titulado Joseph Anton, publicado en 2012. En alguna entrevista ha confesado que después de ese libro acabó cansado de contar verdades y necesitaba inventar y refugiarse en la simple fabulación. Así nació su última novela: Dos años, ocho meses y veintiocho noches.

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