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Autora: Rosa Montero
Título: La ridícula idea de no volver a verte
Editorial: Seix Barral. 2013
Páginas: 233 páginas
Precio: 18 euros

compartir el dolor

    Todo empezó con un email de la editora de Seix Barral Elena Ramírez. Le proponía a Rosa Montero que redactara un prólogo para la publicación del diario de Marie Curie, un texto de poco más de veinte páginas que ésta escribió a lo largo de los doce meses siguientes a la muerte de su marido Pierre. Pierre Curie tenía cuarenta y siete años. “Llevaban once años casados y tenían dos hijas, la menor de catorce meses. Pierre había salido esa mañana como siempre camino del trabajo; tuvo una comida con colegas y, al volver al laboratorio, resbaló y cayó delante de un pesado carro de transporte de mercancías. Los caballos lo sortearon, pero una rueda trasera le reventó el cráneo. Falleció en el acto” (pág. 24).
     
   
La intimidad perdida
Cuando recibió esa propuesta, Rosa Montero tenía reciente la muerte de Pablo Lizcano en 2009, que fue su marido durante veintiún años. Al leer el diario de Curie, sintió con ella el desconsuelo compartido, el mutismo, el silencio, la pétrea frialdad, la intimidad perdida, la incomprensión de palabras como “para siempre” o “nunca más”. “La pena también sigue su curso –escribe aquí-. Y eso es lo que nuestra sociedad no maneja bien: enseguida escondemos o prohibimos tácitamente el sufrimiento”. Marie Curie escribió un diario para amortiguar el dolor; Rosa Montero, este libro. En él recuerda a Amos Oz: “acarreamos a nuestros muertos subidos a nuestra espalda”.

La ridícula idea de no volver a verte es un libro sobre el duelo; pero no es sólo eso. Es un texto misceláneo, inclasificable, en el que cuenta la biografía de Marie Curie a su manera y confiesa que pretende acercarse a su vida “como vara de medir para entender la mía”. Por eso evoca recuerdos de su infancia; reflexiona sobre actitudes del hombre y la mujer, desde su militancia feminista; habla de la vejez como una edad heroica; reitera que “morir es parte de la vida”; escribe sobre el dolor, la enfermedad, la locura; vuelve al amor con Pablo: “En algunas novelas he escrito que el amor consiste en encontrar a alguien con quien compartir tus rarezas” (pág. 70).

    Una biografía
Rosa Montero se declara una gran aficionada a las biografías: “son cartas de navegación de la existencia que nos avisan de los escollos y de los bajíos que nos esperan” (pág. 179). Si un adjetivo define este libro, ése es “biográfico”. En él hay cuatro personajes claves: Marie y Pierre, Rosa Montero y Pablo Lizcano. No escribe una biografía convencional, sino que recuerda de los cuatro algunos aspectos que a ella misma más le han emocionado. A quien más atención presta es a Marie Curie. De ésta son bien conocidos datos profesionales: cómo estudió Matemáticas y Ciencias Físicas cuando las mujeres no pisaban la universidad; midió la radiactividad; descubrió el polonio y el radio; fue profesora en la universidad de París; y es la única persona que ha recibido el premio Nobel dos veces, en dos especialidades distintas: de Física en 1903 y de Química en 1911. Pero en este libro Rosa Montero se interesa sobre todo por los aspectos íntimos de la mujer fuerte, enfrentada a los prejuicios, al dolor, a los desafíos cotidianos de la vida. Como apéndice, reproduce el diario que le ha inspirado este libro, unas pocas hojas que Curie empezó a escribir el 20 de abril de 1906, al día siguiente de la muerte de su marido, y lo dejó inacabado un año más tarde, con estas palabras finales: “el dolor es sordo, pero sigue vivo”.

publicado en Diario de Navarra 28/3/13

Rosa Montero


Nació en Madrid en 1951. Estudió Periodismo y Psicología, colaboró con grupos de teatro independientes y desde hace cuarenta años ha ejercido el periodismo en casi todos los géneros: reportajes, entrevistas, artículos. Ha publicado siete libros de carácter periodístico. En 1980 recibió el Premio Nacional de Periodismo y en 2005 el Rodríguez Santamaría, como reconocimiento a su trayectoria profesional. Su primera novela la publicó en 1979: Crónica del desamor. Desde entonces ha editado otras doce novelas, entre ellas La hija del caníbal, que obtuvo en 1997 el premio Primavera, y La loca de la casa, premio Qué Leer y Grinzane Cavour. Traducida a más de veinte idiomas, ha recibido el Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Puerto Rico.

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