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el espía del rey

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espionaje industrial en el siglo XVIII

Uno de los hombres a los que se debe la demostración de que la tierra es achatada en los polos es un marino español que se llamaba Jorge Juan y Santacilia. Fue capitán de navío, caballero de la Orden de Malta, viajero. Estuvo en las Indias y midió en 1748 el arco del meridiano terrestre en el ecuador. Entonces publicó un opúsculo titulado “Observaciones astronómicas y físicas hechas en los reinos del Perú”, en el que expuso sus investigaciones. Este personaje es el protagonista de una novela histórica titulada El espía del rey, de José Calvo Poyato (Ediciones B). No se cuentan aquí sus trabajos como científico, sino sus actividades en otra de las tareas que desempeñó con eficacia. Los británicos eran entonces los dueños de los mares. España tenía dieciocho navíos en línea y algunas fragatas; los británicos, cien navíos y más de doscientas fragatas. El secretario de Guerra y Marina, el marqués de la Ensenada, le encargó a Jorge Juan una misión peligrosa: ir a Inglaterra y trabajar como espía del rey de España, para averiguar un secreto clave de la armada inglesa: cómo construía sus navíos, que eran más rápidos, manejables potentes y mejor armados que los españoles. Fue uno de los primeros casos de espionaje industrial.
     
   
Polémicas
El espía del rey narra una historia que se desarrolla en el contexto de los enfrentamientos y las alianzas europeas del siglo XVIII. En el tablero internacional estaban en juego el poder militar y que España pudiera ejercer el papel de árbitro en la eterna enemistad entre Francia e Inglaterra. Pero en la política interna la situación mostraba las tensiones, las intrigas cortesanas y las pretensiones de la portuguesa Bárbara de Braganza, que le harán conocer a Ensenada “lo efímero que es el poder” (pág. 511).

La novela refleja la situación de la sociedad española de la época. Describe el Madrid de las tertulias, las polémicas sobre las fiestas de toros, el teatro y los avances científicos. Plasma el conflicto entre los ilustrados y los partidarios de la tradición, en una sociedad que se debate entre el pasado y la modernidad. El autor es catedrático de Historia Moderna en la universidad de Granada y conoce la época con exactitud. Costumbres, datos históricos, personajes y planos del Madrid dieciochesco los emplea con rigor para mover a los personajes por la geografía exacta de aquel siglo. De forma ágil, transmite informaciones precisas sobre la vida en el siglo XVIII; y esos datos históricos forman el escenario que da verosimilitud a la trama. Al final, cita una amplia bibliografía que muestra la sólida documentación empleada para la escritura de la novela.

El relato está construido esencialmente mediante la técnica del simultaneísmo y la alternancia de escenarios. Así, mientras Jorge Juan deambula por Londres para contactar con maestros constructores de barcos y hacerse con los secretos navales de los británicos, en España intentan raptar a su prometida, la joven Claudia Osorio, por encargo precisamente de los ingleses. Las intrigas, retos, desafíos, conspiraciones, encuentros clandestinos, informes secretos y lenguajes cifrados que se cuentan hacen de esta novela una lectura entretenida, llena de sorpresas.

publicado en Diario de Navarra 3/5/17

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