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el testigo invisible

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Autora: Carmen Posadas
Título: El testigo invisible
Editorial: Planeta. 2013
Páginas: 460 páginas
Precio: 21 euros

tiempos de revolución

Fue una de las etapas más  tensas y convulsas del siglo XX: el final del imperio de los zares en Rusia. Y ese período es el que ha escogido Carmen Posadas para recrearlo en esta novela titulada El testigo invisible. El relato se presenta como una confesión de una persona que está a punto de cumplir los 91 años. Desde una vejez escéptica y serena, en la que se despierta cada día con esta pregunta ¿será este que amanece el último de mis días?, Leonid Sednev escribe sobre el tiempo que sirvió como criado en el palacio del zar. Era entonces un joven adolescente, que trabajaba como deshollinador de las chimeneas imperiales y después como pinche de cocina. Esas tareas pobres le colocaron, sin embargo, en el centro de algunos sucesos claves de la historia contemporánea, de los que fue testigo privilegiado, y que evocará muchos años después en este libro.

    Único superviviente
Por las páginas de la novela transcurre la primera guerra mundial, tras el asesinato del heredero del imperio austrohúngaro en Sarajevo, el descontento social en San Petersburgo y en Moscú que llevaría a la caída del zar, los manejos de Rasputín en la corte, la revolución rusa en la calle, la detención de la familia imperial y su asesinato en Ekaterimburgo el 17 de julio de 1918.

Carmen Posadas adopta la mirada asombrada del niño y da a la narración un tono que recuerda bastante a las novelas de Dickens. La ingenuidad juvenil vive las situaciones más tremendas contadas desde una mirada sorprendida, sin melodramas, sin aspavientos emotivos. La brutalidad de los sucesos se impone por sí misma, manteniendo el relato un tono comedido. La escena más impactante, el asesinato de la familia imperial por los bolcheviques, de la que el narrador fue el único testigo superviviente, que está contada en el primer capítulo, marca el tono de una novela sobria, bien documentada, en la que la ficción y la historia se complementan con rigor.

    Rasputín en la corte
Los personajes principales quedan retratados con los rasgos que de ellos ha transmitido la Historia: la política errática del zar Nicolás, el carácter autoritario y crédulo de Alejandra, fácil presa de charlatanes y visionarios, la dulzura solitaria de las princesas, la hemofilia de Alexei Romanov, la presencia maléfica del misterioso Rasputín en la corte. Carmen Posadas ha consultado los diarios de cada uno de estos personajes, y en ellos ha encontrado rastros de la “enorme paradoja de la historia”. El zar Nicolás cuenta que el día que estalló la revolución, él estaba pensando en jugar al dominó. “Qué increíble es cómo uno puede no ser consciente de lo que ya tiene encima”, ha dicho la autora. Sus vidas excepcionales están enmarcadas en el contexto de la sociedad rusa revolucionaria, en aquellos días en los que el 95% de la tierra estaba en manos del 5% de la población y los nuevos soviets iban controlando una situación cada vez más deteriorada.

    El paraíso perdido
Esos sucesos los rememora Leonid casi ochenta años después, recordando con alguna melancolía sus sentimientos juveniles por Tatiana. Él es la voz que cuenta la historia y da a la novela en algunas de sus páginas un sutil tono crepuscular. Protagoniza ya anciano algunas de las páginas más interesantes del libro. Lejos de todo, en Montevideo, en la residencia en la que vive sus últimos años, confiesa sin nostalgia: “en Rusia decimos que no se debe volver a donde uno ha sido feliz y que en este mundo solo existe un tipo de paraíso posible, el paraíso perdido” (pág. 101).

publicado en Diario de Navarra 28/2/13

Carmen Posadas


Nació en Montevideo (Uruguay) en 1953. Reside en Madrid desde 1965, aunque pasó largas temporadas en Moscú, Buenos Aires y Londres, donde su padre desempeñó cargos diplomáticos. En 1998 obtuvo el premio Planeta con la novela titulada Pequeñas infamias. Antes había publicado otros géneros literarios: su primer libro fue un ensayo, Manual del perfecto arribista; y los siguientes fueron libros dirigidos a lectores juveniles, que alternó con la publicación del libro de relatos Nada es lo que parece y novelas.

Para escapar a la exigencia crítica que le persigue a un escritor cuando gana el Planeta, en su siguiente libro decidió escribir una biografía: La Bella Otero. El resultado fue un éxito. Años después publicó la biografía novelada de Teresa Cabarrús, titulada La cinta roja, y en esa línea de novela histórica se sitúa El testigo invisible

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