he leído…

Los perros duros no bailan

volver a la página principaljlmn.htmljlmn.htmlshapeimage_1_link_0

Autor: Arturo Pérez-Reverte
Título: Los perros duros no bailan
Editorial: Alfaguara. 2018
Páginas: 164 páginas
Precio: 16,90 euros

ajuste de cuentas con la vida

  Arturo Pérez-Reverte aborda en este libro un género literario novedoso en su literatura. La historia la cuenta un perro mestizo, cruce de mastín español y fila brasileño. Le llaman Negro. Lo usaron en peleas de apuestas y aún tiene cicatrices en la piel de aquellos días siniestros. En el Abrevadero de Margot donde se reúne con otros chuchos, se entera de que han desaparecido dos perros del barrio: un sabueso, Teo, “callado, fuerte, valiente, un tipo fiable”, y un elegante lebrel ruso llamado Boris el Guapo. Nadie se preocupa por ellos; pero Negro, sí. Él los busca a ambos, aunque para ello tenga que descender al hampa de la droga y a los antros donde se organizan feroces peleas de apuestas.

     La amistad
Los perros duros no bailan es una fábula, y los animales aquí, como en toda fábula, representan estereotipos humanos: Boris el Guapo es un chucho de buena familia, un triunfador nato; Agilulfo es el filósofo, el intelectual; Dido es la imagen de la belleza; Margot, del feminismo; Negro, de la amistad; Teo, de la rebeldía. A través de ellos, Pérez-Reverte refleja el mundo hostil en que vivimos. Cervantes hizo hablar a perros para que diagnosticaran cuáles eran los principales problemas de su tiempo en El coloquio de los perros. George Orwell describió en Rebelión en la granja cómo veía el futuro del mundo en la Europa de los años treinta. Pérez-Reverte muestra en Los perros duros no hablan qué nivel de crueldad, de abandono y de miseria ha alcanzado la sociedad contemporánea.

La novela se abre con una cita del libro de Cervantes: “desde que tuve fuerzas para roer un hueso, tuve deseo de hablar para decir cosas que depositaba en la memoria”. Esa intención de mostrar abiertamente juicios sobre la realidad actual guía la escritura de este libro, en el que los animales se expresan sin tapujos. “Una de las ventajas que los animales poseemos sobre los humanos es que nadie nos exige ser políticamente correctos”, revela desde las primeras páginas.

    Un mundo hostil
A través de esta historia se denuncia de cuántas maneras mezquinas se llega a maltratar a los perros: encerrados en jaulas de alambres, abandonados en carreteras secundarias, ahorcados cuando pierden facultades, usados en peleas en el Desolladero, una nave industrial en las afueras de la ciudad, en donde mueren a dentelladas los más débiles.

Frente a ese mundo hostil, los protagonistas de esta novela representan la lucha por la supervivencia y mantienen un código de valores elementales: la valentía, la amistad, la honradez, la lealtad, el coraje para enfrentarse a las injusticias. ”Un perro no es más que una lealtad en busca de una causa –reconoce Negro al final-. Dadle una idea a uno como yo, un amo o un objetivo en la vida, y se aferrará a ello con los colmillos apretados. Tenaz hasta el sacrificio y la muerte” (pág. 129).

publicado en Diario de Navarra 5/4/18

más libros…
(haz clic aquí para leer reseñas anteriores)maslibros.html