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el francotirador paciente

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Autor: Arturo Pérez-Reverte

Título: El francotirador paciente

Editorial: Alfaguara. 2013

Páginas: 304 páginas

Precio: 19,50 euros

Arturo Pérez-Reverte ha vuelto a poner en práctica en esta novela sus antiguas costumbres de reportero de guerra. Habla en ella del mundo de los grafitis, un mundo marginal y de suburbio, convertido en territorio comanche. Antes de escribirla, se ha documentado sobre el lenguaje, la jerga de los grafiteros, sus hábitos y su manera de actuar. Les ha acompañado de noche, para pintar en cocheras antes del amanecer. Ha estudiado a fondo la épica de ese mundo. Y sólo entonces, con todo el bagaje de personas, ambientes y palabras adquirido, ha escrito esta novela titulada El francotirador paciente.
     
    Impostura y coherencia
El escenario elegido es diferente al de los libros anteriores, como hace siempre este autor en cada una de las novelas que publica; pero el trasfondo temático es similar; porque hay un aliento común en todas sus obras, que ha llevado a los críticos a hablar de “territorio Reverte”. También aquí hay una épica de las personas que asumen con coherencia unas normas y las ponen en práctica hasta el final. Los personajes que aparecen tienen sus propias reglas de conducta y con ellas se enfrentan al dilema de lo correcto y lo que no lo es. Sus decisiones son radicales y no siempre es fácil deslindar en ellas la frontera que separa el bien del mal. Es la vieja cuestión del sentido contradictorio del ser humano, que se mueve entre la impostura y la coherencia.

La historia se desencadena a partir del encargo que recibe Alejandra Varela, Lex, de localizar a un mítico grafitero, un personaje misterioso llamado Sniper al que pocos han visto, que es conocido por las actuaciones que diseña para realizar grafitis en las circunstancias más extrañas… y peligrosas. “Intervenciones” las llama él: descolgarse de un tejado para escribir en la fachada de un edificio; quedar suspendido con cuerdas de montañero en el depósito de la plaza de Castilla de Madrid, para pintar en la pared. “Sentir el peligro. La tragedia”, explica. “Convertir el arte banal en algo serio”. (pág. 296).

    Un pelotazo
La búsqueda a la que se compromete Lex está motivada inicialmente por una operación económica: colocar al artista marginal en el círculo de los mejores galeristas para promocionar su obra a nivel internacional. Un pelotazo. Pero los motivos por los que ella asume el encargo de encontrar a Sniper no son los que le plantean, aunque esto lo sabrá el lector al final de la novela. Ella tiene razones personales para hacerlo, que componen uno de los elementos claves de la intriga de la novela y que justifican su título. En el primer capítulo se lee que “la palabra azar es equívoca. El Destino es un cazador paciente” (pág. 17). Y el Destino espera la ocasión de asestar la puñalada de la muerte, con calma, como un paciente francotirador.

La novela está construida con una intriga que adquiere formato de “thriller”, en el que una persona lleva a cabo una serie de indagaciones, hasta desvelar unos sucesos luctuosos. Los personajes están bien construidos, con la solidez característica de los protagonistas de novelas anteriores. Lex es una mujer urbana, lúcida y valiente, desengañada a pesar de su juventud, que pasa a formar parte del grupo de los héroes cansados de Arturo Pérez-Reverte. Otros aspectos destacables son la perfecta elaboración de los diálogos y la hábil construcción de la estructura narrativa, con un final intenso y bien cerrado en el que todo cobra sentido.

Una enorme mentira
El francotirador paciente es también una introducción al mundo de los grafitis, su historia, técnicas y procedimientos. Y una reflexión sobre el entorno social y económico del arte moderno, al que se juzga con dureza, visto en manos de galeristas sin escrúpulos y de manipuladores que hacen negocio con la ignorancia de los demás. Así lo juzga Sniper al final de la novela: “El arte moderno no es cultura, sólo moda social. Es una enorme mentira (…) Es un comercio y una falsedad absoluta” (pág. 291). 

territorio Reverte entre grafitis

publicado en Diario de Navarra 5/11/13

Arturo Pérez-Reverte


Nació en Cartagena en 1951. Durante 21 años trabajó como reportero; primero, del diario Pueblo; después, de Televisión Española. Publicó su primera novela en 1986, titulada El húsar. Desde entonces ha editado una amplia obra narrativa, formada por más de veinte libros, entre otros, La tabla de Flandes, El club Dumas, La piel del tambor, La Reina del Sur, Cabo Trafalgar, El pintor de batallas, Un día de cólera, El asedio, El tango de la Guardia Vieja. En 1996 inició la serie de novelas históricas sobre el capitán Alatriste, de la que se han publicado siete títulos, el último El puente de los asesinos. Desde 1991 publica cada domingo un artículo en la revista XL Semanal. Los que corresponden a los últimos años están reunidos en el libro titulado Cuando éramos honrados mercenarios.

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