he leído…

para qué escribir

    “Qué escribimos, por qué lo escribimos y a quién le importa”, se pregunta Richard Ford en el libro Flores en las grietas (Anagrama). En él reúne varios textos que tratan sobre el escritor y su literatura: en qué se inspira, cómo surgen en su mente las imágenes literarias, de qué manera trabaja, cuáles son algunos de sus autores de referencia. Ford explora en su vida y desnuda algunas de sus pasiones. No tiene remilgos en reconocer el distanciamiento que siempre tuvo con su padre o las acusaciones de machista que algunos han atribuido a su literatura, injustamente. Fue el primer impulsor del realismo sucio y dedica un elogioso artículo a Carver (“El buen Raymond”). Desmitifica la labor del escritor, pero no la tenacidad de su trabajo, que al final le deja “vacío, aturdido, desconcertado y con un zumbido en los oídos” (pág. 196). Escribe un consejo para los escritores jóvenes: “vuestra vida ha de tener el valor suficiente para volcarla en palabras de la mejor manera posible”.

frente al miedo

    Salman Rushdie recuerda con exactitud cómo vivió aquel día de San Valentín de 1989 cuando el ayatolá Jomeini lo sentenció a muerte por publicar Los versos satánicos. Lo cuenta en su libro de memorias titulado Joseph Anton (Mondadori). La policía británica le pidió un alias y él se bautizó con los nombres de Conrad (Joseph) y Chejov (Anton). En este libro cuenta aquellos días tremendos, contemplándose a sí mismo en tercera persona, desde la distancia y como un extraño. Fueron once años escondido y sin nombre, huyendo de una casa a otra. Once años luchando contra el miedo.


    El libro es una introspección en su vida y un autorretrato. En sus páginas habla de la relación con su padre, de los desencuentros con sus esposas, de sus lecturas y de su trabajo de escritor. Me han interesado especialmente las páginas en las que cuenta cómo escribió su mejor novela, Hijos de la medianoche, y el libro que le iba a cambiar la vida, Los versos satánicos. Sin embargo, algunas venganzas privadas y las páginas convertidas en escaparate de escritores vanidosos, fatuos o cobardes tienen carácter de crónica chismosa.


    Pero Joseph Anton es también un relato de acción, en el que cuenta cómo se protegía, cómo evitaba seguimientos, de qué modo se encontraba con su hijo Zafar sin que lo viesen, cómo conseguía en esas circunstancias que fuera limpiado su apartamento o ir al médico. Joseph Anton es la historia desgarrada de un hombre enfrentado en soledad a la amenaza, al terror y a sus propios miedos.


    El libro finaliza el 11 de septiembre de 2001, cuando en Nueva York se derrumban las Torres Gemelas. Escribe entonces: “¿Cómo se derrota el terrorismo? Sin aterrorizarse. Sin permitir que el miedo rija nuestra vida. Aunque uno esté asustado” (pág. 675). Este libro autobiográfico de Salman Rushdie es eso: un testimonio contra el miedo. La memoria de un hombre amenazado por defender “la libertad de expresión, la libertad de la imaginación, la libertad frente al miedo”.

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publicado en Diario de Navarra 22/11/12

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