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Autor: Haruki Murakami
Título: Baila, baila, baila
Editorial: Tusquets. 2012
Páginas: 453 páginas
Precio: 22 euros

las sombras del pasado

En 1982 Murakami publicó la novela titulada La caza del carnero salvaje. El narrador de ese libro es un publicista que un día utiliza para una de sus campañas de marketing una fotografía en apariencia anodina: un paisaje y un rebaño de carneros. Al poco tiempo una importante empresa le solicita información sobre dónde está tomada esa fotografía, porque en ella aparece un animal único en el mundo. A partir de entonces se ve obligado a iniciar la búsqueda de ese carnero salvaje tan excepcional, al tiempo que su vida personal se hunde en el desafecto y la melancolía tras la separación de su esposa.

Baila, baila, baila no es continuación de esa novela, pero en ella reaparecen algunos elementos claves de la anterior: desde el retorno del protagonista al Hotel Delfín; hasta la presencia de nuevo de ese siniestro personaje que es el carnero;  la intervención de personajes curiosos, de los que siempre se nutre la narrativa de Murakami; y la referencia constante a la música, que es un componente esencial de sus novelas. En este caso, el rock, su historia y algunos de sus nombres principales, Elvis, Genesis, Police, llenan las páginas de este libro. Por esas reminiscencias de La caza del carnero salvaje, aunque Baila, baila, baila es una novela autónoma y no exactamente una continuación de la anterior, la entenderán mejor los lectores que conozcan la primera.     

    Ilusiones
La historia que cuenta está protagonizada por un personaje que tiene los rasgos característicos de los antihéroes de Murakami. Es un periodista free-lance, solitario, de vida anodina, que decide regresar al pasado, al viejo Hotel Delfín en donde conoció a una mujer que un día desapareció de su vida sin dejar rastro: “vino de alguna parte, como un aguacero, y desapareció”. Pero no es fácil regresar al Hotel Delfín –reflexiona al principio-; “porque eso significa volver a enfrentarse a las sombras del pasado” (pág. 14). Este personaje pregunta, indaga, investiga: quiere saber por qué ese hotel es ahora otro; qué hay de cierto en las sospechas de especulación que comentan los periódicos; cuál es el misterio del hombre carnero; y por qué un periódico ha publicado este titular: “bella mujer desnuda estrangulada en un hotel de Akasaka”.

Tal vez no sea esta una de sus mejores novelas, pero sí es muy representativa de su literatura. En las obras de Murakami no es fácil deslindar la realidad de la fantasía y la imaginación. El propio personaje se pregunta más de una vez si lo que está viviendo es cierto o simple alucinación. El fondo kafkiano y los componentes surrealistas salpican una historia en la que los sueños y premoniciones componen un mundo sobrenatural misterioso, de sombras y personajes inexplicables que intervienen de pronto en nuestras vidas: las dirigen, las ordenas o las destruyen. “Todo está conectado” es la conclusión a la que llega el protagonista cuando intenta poner orden en sus pensamientos y emociones, frente a la realidad opaca y a las ilusiones que la mente le recrea.


    Oscuridad
A ratos brillante, siempre inquietante, Murakami se extiende en largas divagaciones y en descripciones minuciosas de acciones cotidianas que pueden hacer la lectura de esas páginas menos interesante. Pero el lenguaje, el acierto de las imágenes y la incertidumbre de lo que puede ocurrir en esa inercia diaria sostienen la lectura de una novela que es imagen de la niebla y de la incertidumbre de la vida humana. En un momento de inseguridad, el protagonista se pregunta: “¿Quién puede sentirse seguro de sí mismo en medio de la completa oscuridad?” (pág. 446).

publicado en Diario de Navarra 22/11/12

Haruki Murakami


La caza del carnero salvaje puede considerarse la primera novela del escritor japonés Haruki Murakami (Kioto, 1949), ya que anteriormente había publicado un par de libros que tuvieron menos éxito. Unos años después, en 1987, publicó la que probablemente sea su mejor novela, Tokio blues, y al año siguiente, este libro, Baila, baila, baila, que era hasta ahora una de sus pocas novelas no traducidas al castellano, ya que todas las demás se han ido publicando en España al poco tiempo de editarse en Japón: Sputnik, mi amor, Kafka en la orilla, After Dark, 1Q84.

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