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mujeres en busca de la felicidad

  Entre las novelas protagonizadas por los guardias civiles el brigada Bevilacqua y la sargento Chamorro, hay tres que el autor ha calificado como la trilogía de la corrupción. La primera de ellas la publicó el año 2000 y obtuvo entonces el premio Nadal. Se titula El alquimista impaciente. En ella retrató la corrupción de una sociedad movida por intereses económicos, presiones de poder y poca ética. En la segunda novela, ya en 2012, reflejó la corrupción de los propios cuerpos de seguridad, tras la aparición del cuerpo muerto de un subteniente jubilado. La tituló La marca del meridiano y obtuvo con ella el premio Planeta. Ahora ha publicado la tercera novela de la trilogía, Los cuerpos extraños (Destino), que es la octava de las protagonizadas por la pareja de guardias civiles.

En esta novela se investiga la corrupción política, a partir de la aparición del cadáver de la joven alcaldesa de un pueblo de la costa levantina. Por Bevilacqua y por Chamorro los años no han pasado en balde después de ocho novelas. Hay algo melancólico y crepuscular en sus vidas. La sargento Chamorro llega a conmoverse mientras le confiesa a su compañero que nunca podrá ser madre. Pero ambos siguen investigando con el mismo tesón de siempre, aunque ahora sea en el mundo resbaladizo de los delitos económicos, las recalificaciones, el dinero negro y el enriquecimiento ilícito. Es un mundo de corrupción política que expulsa de sí los cuerpos extraños, “capaces de anteponer sus principios a las componendas”, que era el criterio que defendía la joven mujer asesinada.

encuentros

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   Reyes Calderón ha aparcado de momento a la jueza MacHor y el mundo del crimen, y ha escrito un libro sobre la vida cotidiana. Surge a partir del encuentro en la recepción de una embajada entre dos mujeres bien distintas entre sí: la excéntrica Marta y la propia Reyes, profesional, familiar y discreta, que en este caso sí se identifican autora y protagonista.

A partir de esa primera conversación, ambas se irán viendo periódicamente en el Ritz algunas tardes. De ahí el título del libro: Tardes de chocolate en el Ritz (Planeta). En esos encuentros se van dibujando las vidas de las dos mujeres y van apareciendo los temas que forman el sustrato del libro: la amistad, el amor, el matrimonio, el dolor, el éxito y, al fin, cuáles son algunos lugares donde puede buscarse la felicidad.

publicado en Diario de Navarra 26/6/14

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prohibiciones

   La escritora Amélie Nothomb sigue fiel a su estilo literario en la última novela que ha publicado: Barba Azul, en la editorial Anagrama. La protagonista se llama Saturnine. Es belga, tiene veinticinco años, ha sido contratada para hacer una sustitución en el Louvre y alquila una habitación para compartir la casa de un hombre de origen español. Las mujeres que han estado antes en esa vivienda se dice que han desaparecido todas. Cuando ella la alquila, el hombre le permite moverse por toda la casa, pero no cruzar una puerta pintada de negro, “la entrada al cuarto oscuro en el que revelo mis fotografías”, le dice; pero le advierte: “no está cerrada con llave, cuestión de confianza. Doy por sentado que entrar aquí está prohibido. Si usted decide entrar, lo sabré y lo pagará caro” (pág. 14).

Barba Azul es una novela corta, que cuenta una historia sombría. Sus componentes son una joven hermosa, un seductor asesino y una habitación secreta. Sus diálogos rondan a veces lo inverosímil y la simplificación chusca. En algunas escenas no se sabe bien si el libro es una parodia del cuento de Perrault del que toma el título o una extravagancia. Su lectura me ha provocado la nostalgia de las mejores novelas anteriores de Amélie Nothomb, como Estupor y temblores, Higiene del asesino o Biografía del hambre.