he leído…

mirando al pasado, contando el presente

    “Me da miedo mirar atrás”, escribe Luis Harss en Los nuestros (Alfaguara). Este libro marcó un hito en la historia de la literatura. Sus pretensiones eran inicialmente modestas: reunir un conjunto de retratos de escritores realizados a partir de entrevistas. Los escritores eran diez, algunos ya reconocidos, como Borges, Cortázar, Carpentier, Onetti, Juan Rulfo, Miguel Ángel Asturias, Guimaraes Rosa; otros eran una apuesta, como Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa y García Márquez. Ese libro cambió la historia de la literatura, fijó un canon literario y puso en marcha un nuevo modo de contar la realidad. Hace ahora cincuenta años que se publicaron novelas de algunos de esos autores, como La ciudad y los perros y La muerte de Artemio Cruz, y con ese motivo se ha editado esta obra en España ahora por primera vez, un libro que representa “el minuto uno del boom”.

    El autor ha reconocido que no era especialista en la materia y que el libro surgió por casualidad y luego él aportó investigación y muchas lecturas. Es lo que revela el prólogo, que es una radiografía certera de la novela latinoamericana del siglo XX. Me han sorprendido los retratos que hace de los escritores, en los que no elude sus errores y deficiencias. Ahí están el altivo Carpentier, el visionario Cortázar, el depresivo Onetti y el solitario Rulfo, una sombra de sí mismo; y Borges, paradigma del hombre lúcido, un Homero ciego; Vargas Llosa, que acabaría haciendo la obra más variada de todos ellos; y García Márquez, a quien lo entrevista el autor cuando aún no había escrito Cien años de soledad y apenas podía intuirse lo que vendría después. Todos estos escritores, que se encontraron con una sociedad encorsetada, tuvieron el acierto de repensar la realidad y de reinventar un modo distinto de contarla: iniciaron una manera de escribir algo parecida a como se viven los sueños.

la prosperidad burbuja

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    Hoy la realidad busca también otras formas de ser contada. He leído la novela de Pablo Gutiérrez titulada Democracia (Seix Barral). Habla de la crisis, de las hipotecas impagadas, del paro, de la prosperidad burbuja,

del dinero fácil, de la felicidad ficticia. Habla del hundimiento de imperios financieros y de cómo eso arrastra la vida de los parias. El joven Marco es despedido el mismo día que se desploma Lehman Brothers. Era diseñador en una empresa constructora y, con el hundimiento del sector, es arrojado al paro. Pero su tragedia queda empequeñecida por “aquel monzón bursátil que, como dicen los locutores con precisión metafórica, quebraría los cimientos del blablablá internacional” (pág. 11).

    La novela cuenta la disparatada reacción de Marco, empeñado en llenar de grafitis la ciudad, al mismo tiempo que conoce a tres personajes pintorescos, cuya principal dedicación es animar las manifestaciones antisistema. Lo revelador de esta novela no es convertir en relato el desconcierto que vemos cada día en los periódicos, sino el modo de contarlo. La novela se compone mediante diversos materiales, a modo de “collage”, en donde conviven pintadas, citas de Pedro Salinas, referencias al cómic y a los videojuegos, anuncios publicitarios, la vida del financiero George Soros y el mundo suburbial de los desheredados. Sátira y esperpento transmiten una mirada crítica sobre la sociedad actual, sin maniqueísmo y sin piedad. He subrayado este párrafo: “Ambición, deseo, envidia, fantasía e ingenuidad son los verdaderos valores bursátiles. La explosión de felicidad financiera y la implosión del enorme vacío posterior fueron el resultado de la misma energía. Pero la ventisca pasará, y volverá de nuevo. Y, como en el último acto de Hamlet, sólo habrá cadáveres sobre el escenario” (pág. 212).

publicado en Diario de Navarra 6/12/12

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