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el día de mañana

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Autor: Ignacio Martínez de Pisón
Título: El día de mañana
Editorial: Seix Barral. 2011
Páginas: 382
Precio: 20 euros
Premio de la Crítica

España en los últimos años del franquismo

“Con embalse o sin embalse, aquello no tenía ningún futuro”, dice Martín Tello al principio de la novela, cuando recuerda de qué manera se vieron obligados él y su familia a dejar el pueblo y a emigrar a Barcelona, en la década de los años sesenta. Tello recuerda lo que él vivió durante aquellos años, pero sobre todo, lo que conoció de un personaje avispado y vil, llamado Justo Gil, que emigró como él a Barcelona en esos años.

Igual que Martín Tello, otros personajes van recordando en la novela la vida de aquella etapa crucial de la historia contemporánea: desde el policía Mateo Moreno, hasta el político obligado a vivir en la clandestinidad Eliseu Ruiz, el joven Noel León, el periodista Manel Pérez, que comienza a trabajar por entonces en el “Diario de Tarrasa”, en “Primera Plana”, en “Interviú”, y las mujeres que conocieron a Justo Gil y pudieron amarle, como Carme Román. Así se va componiendo esta novela: mediante los recuerdos de una docena de personajes que evocan de qué manera conocieron al protagonista, qué relación tuvieron con él y cómo era la vida entonces. Al final sabremos que todas esas revelaciones están hechas a un joven, Toni Coll, que está investigando en la vida de ese personaje. De esa manera cobran sentido en la novela los comentarios de los narradores y se justifican los recuerdos hilvanados de todos ellos.
     
    Un soplón de la Policía

Sumando los recuerdos de cada uno, se va componiendo la vida de Justo Gil: un emigrante obligado a sobrevivir en condiciones precarias, atendiendo a una madre enferma, metido en trabajos de escaso rendimiento, que vive una historia de degradación personal y se convierte en soplón de la policía. El día de mañana es, por lo tanto, una historia contada por varias voces. Y eso es lo que va a definir alguna de sus características fundamentales. En primer lugar, la riqueza que aportan visiones que se ofrecen desde perspectivas diferentes. Y en segundo lugar, el tono oral del relato, la búsqueda de un lenguaje directo, natural, sin más artificios que los que supone la recreación de un estilo conversacional en todas las páginas. Al leer esta novela oímos la voz coloquial de unas personas que nos cuentan sus recuerdos del pasado.


    Perdedores

El escenario en el que todo sucede es una Barcelona en la que conviven viejas librerías, fábricas que acogen a las gentes venidas del campo, barriadas populosas, salas de fiesta como Bocaccio, la burguesía catalana, universitarios que militan en movimientos clandestinos. La novela ofrece así una mirada amplia, un friso realista y colectivo de España en los últimos años del franquismo y en los momentos más convulsos de la Transición. La historia que aquí se cuenta no es la de las figuras políticas de aquellos años. Los protagonistas son personajes sin brillo, gentes de clase media, hombres y mujeres que viven historias fracasadas. Carme Román se lamenta tras un accidente de ese trasfondo lúgubre que le persigue: “aquello fue como una señal del destino, una señal que el destino me enviaba para decirme que el pasado me perseguía siempre y que nunca podría desembarazarme de él” (pág. 303). Esa mezcla de insatisfacción personal y de penurias colectivas es lo que define esta novela, auténtica crónica de un mundo de perdedores.

publicado en Diario de Navarra 23/5/11

Ignacio Martínez de Pisón


Aunque nació en Zaragoza, ha vivido desde 1982 en Barcelona, la ciudad en la que transcurre la historia de esta novela. Ha publicado más de quince libros. En los primeros indagaba en el mundo personal de los protagonistas, escenarios familiares y personajes adolescentes, como en La ternura del dragón, Carreteras secundarias y María bonita. En sus libros más recientes se ha acercado al ensayo y a la crónica sociopolítica: Enterrar a los muertos, El tiempo de las mujeres, Dientes de leche. El día de mañana continúa en esta misma tendencia.

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