he leído…

Noticias felices en aviones de papel

volver a la página principaljlmn.htmljlmn.htmlshapeimage_1_link_0

Autor: Juan Marsé
Título: Noticias felices en aviones de papel
Editorial: Lumen. 2015
Páginas: 96 páginas
Precio: 22,90 euros

Abro el libro Noticias felices en aviones de papel, la última novela de Juan Marsé, que acaba de publicar, con 81 años, en la editorial Lumen. Es una novela corta, que cuenta una historia en apariencia sencilla, en torno a dos personajes principales: el adolescente Bruno y la anciana Hanna Pawlikowska. Él vive con su madre, separada de Amador; ella vive sola y comienza a manifestar síntomas de demencia senil. Llega a un trato con el chico: ella hace aviones de papel que lanza a la calle desde el balcón y por cada cinco que él recoja le dará dos reales. Es un gesto simbólico: el afán de difundir noticias felices en aviones de papel representa el enfrentamiento de la anciana a un mundo áspero e inhumano y a un pasado terrible.
     
   
Vidas complejas
De este libro me ha interesado sobre todo la capacidad de Marsé para esbozar unas vidas complejas mediante unos pocos trazos: Bruno, el adolescente silencioso, pragmático y esquivo; su padre Amador, un exhippy que ha vivido en varias comunas, con varias mujeres, en Ibiza, en Marrakech, en Nepal, dando clases de yoga y de clarinete. Un soñador. Un iluso. Su vecina Hanna, que nació en Varsovia hace setenta y dos años. Llegó a Barcelona huyendo de la guerra y de la invasión de los alemanes y trabajó como bailarina en el Paralelo. Sus recuerdos le hacen ver en la calle sombras del pasado: “cada vez que se asomaba al balcón y miraba a la calle, en su memoria se abría un abismo y de pronto ya no estaba en este balcón ni veía esta calle, estaba en el balcón de su casa en el gueto de Varsovia”. Lo que ahora ve en la calle barcelonesa de Congost le recuerda las mismas escenas “de aquel horror cotidiano que debía de ofrecer la calle Nowolipie, cuando sus padres ya habían muerto en Treblinka” (pág. 83).

    Gentes humildes
Marsé vuelve a hacer protagonistas en esta novela a las gentes humildes, como esos misteriosos hermanos Rabinad, niños pobres, mendigos callejeros obligados a subsistir en medio de la miseria, que Bruno se encuentra sentados en la acera de una calle de Barcelona y a quienes reconoce después en una fotografía antigua que tiene escrito al pie: “calle Nowolipie, gueto de Varsovia, verano de 1943”.

En este libro es más importante lo que sugiere que lo que indica expresamente. Importa fijarse en los detalles, en el simbolismo de las escenas, en el paralelismo de los tiempos narrados. Tiene un estilo depurado. Está escrito con mucha contención y una actitud de síntesis. Habla de la solidaridad. Pero también de unos tiempos de indigencia moral que acabaron con “el zapato extraviado bajo la lluvia, la mano muerta, la estrella en la manga” (pág. 80). A esas imágenes contrapone los aviones de papel que llevan noticias felices. “Volveremos a lanzarlos –le dice Hanna a Bruno-. Los sueños pueden volar muchas veces. Tantas como haga falta” (pág. 34).

noticias felices

publicado en Diario de Navarra 5/2/2015

más libros…
(haz clic aquí para leer reseñas anteriores)maslibros.html