he leído…

mar de pirañas

    El género literario más novedoso de las últimas décadas es el microrrelato: pequeñas narraciones de unas pocas líneas, de gran intensidad, que sugieren mucho más de lo que cuentan en realidad. Internet y los blogs han sido el espacio fundamental de este género, que ha encontrado en las nuevas tecnologías un cauce de difusión cómplice. He leído la recopilación hecha por Fernando Valls, titulada Mar de pirañas, una antología en la que se recogen las “Nuevas voces del microrrelato español” (Menoscuarto).

Setenta autores y más de doscientos cuentos están reunidos en este libro, que muestra la variedad por la que discurre el microrrelato hoy. He leído inquietantes cuentos fantásticos, en los que se cuela lo maravilloso, lo grotesco y lo absurdo; fábulas del desconcierto contemporáneo; aforismos luminosos; y textos que exploran la realidad actual de un mundo en crisis y amenazado. Los escritores seleccionados nacieron a partir de 1960, como los cuatro más veteranos, Almudena Grandes, Martínez de Pisón, Benítez Reyes y Carlos Castán; los más jóvenes nacieron en la década de los ochenta, como Iván Teruel, María José Barrios y Matías Candeira.

El microrrelato es un género arriesgado, en el que el escritor, a nada que se descuide, puede resbalarse por la cuesta de la banalidad y de la ocurrencia fácil. Por eso, la escritora argentina Ana María Shua escribió que los microrrelatos tienen que ser, “como las pirañas, pequeños y feroces”. Y añadía: “aconsejo descartarlos si no muerden”.

todos los cuentos

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   Casi al mismo tiempo se han publicado todos los cuentos que han escrito dos de los mejores autores de este género: Antonio Pereira y Javier Tomeo, que representan dos tendencias bien distintas de por dónde ha transitado la literatura última. Pereira es un escritor leonés, que ha convertido el Noroeste en un territorio de ficción. Su literatura corta es una mezcla de realidad y lirismo. Sus cuentos estaban recopilados en numerosas antologías que él mismo se encargó de preparar. Pero Ediciones Siruela ha reunido su obra cuentística con un criterio cronológico, desde “Una ventana a la carretera” hasta “Bradomín”, el último cuento que publicó, en 2008, poco antes de su muerte.

Sátira, ironía, lirismo, denuncia y humor componen este volumen, titulado Todos los cuentos. Porque Antonio Pereira escribía con una voluntad testimonial y con una actitud vitalista y socarrona. La sorna escéptica que le caracteriza es una mirada lúcida sobre la realidad, que se aprecia en los casi trescientos relatos reunidos en este volumen.

Javier Tomeo, por el contrario, se rebeló contra el realismo de la literatura, cuando comenzó a escribir allá por los años setenta. Su mundo literario se pobló de gentes grotescas, tipos solitarios y animales habladores. Sus narraciones muestran la extrañeza que produce lo inexplicable. De ahí que los relatos de Javier Tomeo sean el reflejo de un mundo que a menudo nos produce inquietud. Se le ha emparentado con Kafka y con los humoristas del absurdo, Jardiel Poncela y Miguel Mihura. Su literatura es rupturista, y ejemplo de ello son los Cuentos completos publicados en Páginas de Espuma, donde se reúnen siete libros de cuentos más algunos textos que aún tenía inéditos. Alegorías, fábulas, bestiarios y relatos del absurdo expresan sin patetismo y con bastante humor la existencia de unos personajes condenados a no ser felices.

publicado en Diario de Navarra 14/1/13

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