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el azar de la mujer rubia

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Autor: Manuel Vicent
Título: El azar de la mujer rubia
Editorial: Alfaguara. 2013
Páginas: 248 páginas
Precio: 18,50 euros

espectros de la Transición

    Con Aguirre el magnífico Manuel Vicent inició una nueva forma de contar la realidad. Aquel libro combinaba elementos biográficos del duque de Alba consorte, con una interpretación libre de los recursos de la crónica y el ensayo, para realizar una semblanza del personaje, novelesca y enigmática. Con esa misma técnica recrea en esta novela algunas escenas de la Transición. Tres son los personajes principales que se dan cita en esta obra: “un príncipe que partía ladrillos con la mano, un simpático político de billar y una mujer rubia malherida” (pág. 11). Se refiere al rey, al presidente del gobierno Adolfo Suárez y a Carmen Díez de Rivera.
     
   
Esperpento
Las escenas de la Historia que se recrean no están ordenadas cronológicamente, pero a lo largo del libro se hace referencia a la muerte y funeral de Franco, al nombramiento de Suárez como presidente del gobierno, al golpe del 23 F, a la guerra sucia del gobierno socialista en el Ministerio del Interior, a los fastos de la boda del presidente Aznar, al surgimiento de la crisis en tiempos de Zapatero. El tratamiento de estos hechos no es realista, sino que está basado en una recreación libre, imaginativa y onírica de los sucesos y de los personajes que los protagonizaron. Así lo reconoce en una nota final el autor, con la que se protege de una lectura verídica del relato: “En esta historia he creado un juego literario entre la realidad y la ficción cuyas reglas, no me cabe duda, serán comprendidas y aceptadas por cualquier lector agudo” (pág. 245).

La recreación novelesca se inspira en técnicas cercanas al esperpento de Valle-Inclán. Al describir a los personajes la novela adopta siempre un espejo deformador que convierte el texto en sátira. Los personajes están citados por sus nombres reales. Unos ejercen de protagonistas; otros, de actores secundarios; y otros, de meras comparsas; pero la mayoría están vistos desde el perfil goyesco de la deformación, salvo algunos cercanos al presente. Predomina en el libro un tono elegíaco, de cronista escéptico, agudo y caricaturesco, que se dulcifica en los capítulos en que se habla de figuras de la izquierda, como Carrillo, visto desde un ángulo heroico, o Tierno Galván, retratado con afecto, o Zapatero, descrito desde el buenismo. La novela en esas páginas decae, pierde fuelle y el vodevil queda aguado.

    Sátira
El lenguaje tiene la brillantez de la prosa mediterránea de Manuel Vicent: imaginativa, plástica y metafórica. La imagen con la que arranca la novela, la foto del rey y Suárez, ambos de espaldas, paseando por el jardín en 2008, cuando el expresidente se hundía cada vez más en la desmemoria, es la alegoría que guía la composición del libro. Sobre esa imagen, el retoricismo de Manuel Vicent levanta un escenario en el que se mueven espectros del pasado: un juego literario que es un retablo satírico de la Transición.

publicado en Diario de Navarra 11/4/13

Manuel Vicent


Nació en Castellón en 1936. Ha trabajado como periodista y ha reunido sus artículos en los libros Espectros, A favor del placer, Las horas paganas, Nadie muere la víspera, Mitologías. Con su  primera  novela,  Pascua y naranjas, obtuvo en 1966 el premio  Alfaguara. Después ganó el premio Nadal con Balada de Caín y el II Premio Alfaguara de Novela, en 1999, con Son de Mar. Ha publicado otras novelas, como El anarquista coronado de adelfas, Ángeles neófitos, Tranvía a la Malvarrosa, Jardín de Villa Valeria, La novia de Matisse y Aguirre el magnífico. En 2005 publicó un libro memorial, en el que recupera algunos recuerdos de su vida: Verás el cielo abierto.

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