he leído…

lo que nos queda cuando se van

Con la técnica del manuscrito encontrado, Luis García Jambrina narra la vida de Cervantes en el libro titulado La sombra de otro (ediciones B). Cuenta en esta novela que un día andaba buscando un libro sobre el Greco en una librería de anticuario, en Toledo, y al recogerlo de la estantería le cayó encima un cartapacio con cubiertas de pergamino. Era un manuscrito en lengua árabe con las confesiones de Antonio Segura escritas en 1617. Fueron redactadas en la cárcel Real de Madrid, donde estuvo en prisión durante nueve meses. ¿La causa? Había sido detenido por dos alguaciles en la calle de los Francos cuando gritaba a todo el que quisiera oírle que él era el responsable de la muerte de Cervantes.

La confesión de Antonio Segura está guiada por la envidia, ya que él desea la fama de Cervantes y maldice su fortuna. Y al hacerlo, se convierte en cronista de su vida. Esta novela es una forma magnífica de leer la vida de Cervantes de una manera divulgativa y amena. Pero es sobre todo una lección de cómo superarse ante las adversidades. En el encuentro final entre Segura y Cervantes, éste le comenta: “las pruebas, retos y obstáculos te hacen mucho mejor de lo que eras y de lo que tú mismo habías imaginado o proyectado ser” (pág. 367).

demonios familiares

Ana María Matute estaba a punto de cumplir 89 años y seguía escribiendo. Tuvo una caída, pasó un tiempo en el hospital, tuvo que guardar cama, sufrió vértigos, pero seguía escribiendo. Imaginaba una historia al inicio de la guerra civil española. Imaginaba la vida de Eva, una muchacha obligada a dejar el convento donde está de novicia, porque ha sido incendiado por los milicianos en aquellos días de furia. Vuelve a la casa paterna, con el Coronel, un hombre paralítico, distante y duro, que batalló en la guerra de África; con Yago, misterioso y extraño; con el retrato vigilante de la madre desde las paredes. Allí encontrará un mundo poblado por demonios: imposiciones, sumisión y silencios.

Ana María Matute imaginaba todo eso y lo iba escribiendo, a pesar de la artrosis y a pesar de los vértigos. En la primera página había puesto el título: Demonios familiares, y así se ha publicado en Destino esta novela que la muerte de la autora, el 25 de junio de este año, dejó inacabada. En ella escribe sobre el asombro, sobre el amor, sobre el deslumbramiento: “aquel deslumbramiento sólo duró unos minutos, y desapareció. Como todo en mi vida, siempre a punto de atravesar el umbral de algún paraíso, donde nadie logró entrar, ni lo logrará jamás, el inhabitado paraíso de los deseos”.

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publicado en Diario de Navarra 13/11/14

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la pérdida

Julian Barnes es uno de los escritores actuales que de forma más sugerente y conmovedora está escribiendo sobre la añoranza y el desamparo, cuando se produce la pérdida de aquello que se quiere. Su libro Niveles de vida (Anagrama) es una obra breve pero intensa. Junta tres textos diferentes, en los que se reiteran algunos elementos comunes: un mismo tono, una misma voz, una misma búsqueda, la del sentido de la vida como reto y como superación de lo que ésta nos va arrebatando.

El primer texto habla de la aventura de los primeros navegantes aéreos, aquellos que consiguieron salir de la tierra para que nos viésemos a nosotros mismos desde lejos. La primera fotografía del general Anders con la tierra como un globo cubierto por nubes arremolinadas es perturbadora, porque es la imagen de la insignificancia humana en medio del universo. “Vivimos a ras de suelo, en lo llano, y sin embargo aspiramos a elevarnos”, escribe en la página 49. El segundo texto narra la historia de amor entre Sarah y Fred. “Juntas a dos personas que no se habían juntado antes, y a veces el mundo cambia”, leemos al principio de esta historia. Cuando las separas, también. Eso es lo que cuenta en la tercera parte, en la que lleva la historia al ámbito privado para hablar de su propia pérdida. Le diagnosticaron un tumor cerebral y murió treinta y siete días después. Se llamaba Pat y era la mujer con la que él había compartido treinta años de vida. Con dolor, escribe sobre el duelo, la ausencia y la pérdida. “Toda historia de amor es una potencial historia de aflicción”, escribe evocando lo que ya no tiene.