he leído…

distintas formas de mirar el agua

volver a la página principaljlmn.htmljlmn.htmlshapeimage_1_link_0

Autor: Julio Llamazares
Título: Distintas formas de mirar el agua
Editorial: Alfaguara. 2015
Páginas: 192 páginas
Precio: 17,50 euros

    Julio Llamazares nació en el pueblo leonés llamado Vegamián. Él era un niño cuando este pueblo desapareció inundado por las aguas, para formar lo que hoy se conoce con el nombre de pantano de Juan Benet. Porque fue precisamente este escritor, ingeniero de caminos, quien llevó a cabo el proyecto de la presa. En aquellos años finales de la década de los sesenta, mientras se hacían las obras del pantano, Benet comenzó a escribir Volverás a Región, la novela en la que levantó un territorio mítico inspirado en esas tierras que pronto quedarían anegadas por las aguas. Casi cincuenta años después, Julio Llamazares cierra esta novela con una cita del libro escrito por Benet aquellos días, en la venta de Remellán donde se hospedaba: “Todo el aire de aquella región queda reducido a bien poco: una sierra al fondo, una carretera tortuosa y un monte bajo en primer plano…”.
     
   
El regreso
Distintas formas de mirar el agua es la novela del regreso a esos paisajes inundados hace casi cincuenta años. Allí se reúne una familia para lanzar las cenizas del abuelo, que tuvo que abandonar esas tierras y que nunca quiso volver a verlas hundidas. Pero dejó un encargo a su esposa: que sus cenizas fueran llevadas al pueblo de Ferreras de donde había tenido que salir forzosamente por la construcción del embalse.

La novela reúne los monólogos de dieciséis personajes: de la madre, los hijos, sus parejas y los nietos que forman la familia. Cada uno evoca los recuerdos que le produce ese paisaje y desahoga las emociones del encuentro provocado por la muerte del abuelo. Se convierte así en una novela coral, en la que los distintos narradores transmiten puntos de vista diferentes y complementarios. El título resume bien ese fondo de relativismo de la novela mediante una imagen simbólica que expresa las distintas maneras que tenemos los seres humanos de enfrentarnos a la vida.

    La dicha o la tristeza
Julio Llamazares trata en esta novela temas como el desarraigo, la memoria y la evocación de los paraísos perdidos. También el tema del regreso, que es uno de los motivos claves de la literatura desde que Ulises iniciara su viaje de vuelta a Ítaca. “Gasté mi vida en el trabajo de volver” es el verso de Ángel Fierro con el que se abre este libro. Y ese sentimiento impregna de melancolía y de nostalgia la vuelta a los orígenes en algunos de los personajes de esta novela. “Todos somos Ulises tratando de regresar a casa”, ha dicho el autor en alguna ocasión. “Pero la vida lo complica todo -escribe en el libro Susana, una de las nietas-. La vida y nosotros mismos” (pág. 57). Y ese es el sentimiento contradictorio que predomina en esta novela. En ella se habla del retorno a un lugar del que tal vez no debimos salir nunca. Se escribe la elegía de esa Arcadia de la que fueron expulsados los personajes. Pero al mismo tiempo se reprochan también las falsas ensoñaciones y se expresa la imposibilidad de volver a un pasado que ya no existe. El ser humano, se dice, es contradictorio. La vida también lo es. El pantano que a unos les parece hermoso es para otros un lugar siniestro y perturbador. Existen diferentes maneras de enfrentarse a una misma realidad. Hay distintas formas de mirar el agua. Y en esa mirada se ve en el libro cómo el ser humano se juega la dicha o la tristeza.

Julio Llamazares


Nació en 1955 en Vegamián, un pueblo de León en el que su padre era el maestro de la escuela. Tenía nueve años cuando tuvo que trasladarse al pueblo minero de Olleros de Sabero, al iniciarse las obras del pantano que acabaría inundado la zona con las aguas del río Porma. Sus inicios literarios son dos libros poéticos: La lentitud de los bueyes y Memoria de la nieve. Ha publicado seis novelas. La primera, Luna de lobos, en 1982, narraba las peripecias de combatientes republicanos ocultos en los montes leoneses al final de la guerra civil. La lluvia amarilla recogía el monólogo del último habitante de un pueblo abandonado del Pirineo aragonés. Escenas de cine mudo evocaba su infancia en una aldea minera. El cielo de Madrid, Las lágrimas de San Lorenzo y Distintas formas de mirar el agua completan este género. Ha publicado, además, libros de viajes (El río del olvido, Trás-os-Montes, Cuaderno del Duero y Las rosas de piedra), relatos (En mitad de ninguna parte y Tanta pasión para nada) y tres recopilaciones de artículos (En Babia, Nadie escucha y Entre perro y lobo).

formas de enfrentarse a la vida

publicado en Diario de Navarra 4/3/15

más libros…
(haz clic aquí para leer reseñas anteriores)maslibros.html