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piel roja

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Autor: Juan Gracia
Título: Piel roja
Editorial: Demipage. 2012
Páginas: 274 páginas
Precio: 18 euros

la literatura navarra en 2012

En la literatura navarra, 2012 ha sido un año prolífico, en el que han publicado sus primeras obras autores como Mikel Sanz, Bingen Amadoz, Juan Iribas, Jokin Azketa, Laura Pérez de Larraya, Begoña Pro, Javier Serena, Borja Vaz, Rebeca Viguri, Teresa Ramos, Goizeder Lamariano, Juan Carlos Alfaro; cuyas obras se han sumado a los aforismos de Ramón Eder; los microrrelatos de Javier de Navascués; la poesía de Javier Asiain, José Luis Allo, Alfonso Pascal, Mario Zunzarren, López de Ceráin; los cuentos de Ramón Irigoyen y Margarita Leoz; el teatro de Alfredo Sanzol; los libros juveniles de Jesús Ballaz; los diarios de Miguel Sánchez-Ostiz y Juan Gracia Armendáriz; las novelas que han publicado también este año Reyes Calderón, Ignacio Lloret, Jesús Carlos Gómez, Mikel Alvira, Jon Arretxe y yo mismo, además de otros que he podido olvidar involuntariamente.
     
   
Un diario
De todos estos libros, entre los que cada uno tiene sus peculiaridades que merecen ser comentadas, quiero destacar Piel roja, de Juan Gracia. Es un diario, que tiene como hilo narrativo el relato de los días de enfermedad del autor desde junio a diciembre de 2011.

Creo que hay que leer este libro, porque pocos han escrito sobre el dolor, sobre la enfermedad, sobre la vulnerabilidad del ser humano con la contundencia, la ternura y la humanidad con que están tratados aquí. Es una lección de cómo se hace literatura de la vida y de qué manera la historia personal es una experiencia que puede compartirse. No hay exhibicionismo en él, sino revelación de las propias limitaciones: las ataduras a las que nos somete el cuerpo enfermo y las sensaciones, reflexiones y recuerdos vividos en esas circunstancias. No hay amargura: hay compasión y bastante humor. Hay que haber aprendido mucho para plantarse de tal manera ante la propia vida, con esa mirada de asombro ante el drama, de compasión a veces, de pasmo y de humor, con el convencimiento de que “las plagas llegan y se van”.

    Deseos y transgresiones
El autor apunta en estas páginas lo que hace y lo que le gustaría hacer: los deseos y las pequeñas transgresiones: las escapadas del hospital, los pitillos fumados a escondidas, el paladeo clandestino de unos placeres fugaces.

Pero Piel roja no es un libro encerrado en la enfermedad. Todo diario es un relato. Y éste reúne muchas historias, de las personas con las que comparte enfermedad y de la familia: la quiebra de la empresa familiar, las amenazas de ETA, la huida a México, la muerte de su padre, que donó su cuerpo a la Facultad de Medicina y lo imagina flotando en formol, al mismo tiempo que contempla asombrado cómo se ha parado a la misma hora de su muerte el reloj de pared que su padre conservaba desde niño.

“Un diario nunca es un desnudo integral”, escribe al final del libro. Las incursiones en la vida privada mantienen ese equilibrio inestable entre lo que se cuenta y lo silenciado. Lo hace con ese pudor cuando se refiere a su mujer Silvina o evoca la adopción de su hija china Alejandra, de la que imagina un futuro en el que “conocerá el desamor, el fracaso, la pérdida, y yo, quizá, no esté allí para defenderla” (pág. 65).

    Terapia
No es sólo el contenido lo que destaca de esta obra. Es también el tono con el que está escrita, el lenguaje, las sugerentes imágenes, el estilo natural, que evita cualquier asomo de melodrama cuando habla de la diálisis como un ritual de limpieza semanal, los lunes, miércoles y viernes, en el turno de tarde; o de la dosis de dieciocho pastillas diarias durante el nuevo trasplante de riñón.

Entre las funciones que los clásicos atribuyen a la literatura está el efecto terapéutico. “Este diario –escribe– me limpia por dentro: antes que la reflexión, la simple narración de hechos es un desinfectante, como el azufre que se utiliza para desalojar a los lobos de sus guaridas”. Lo recordaba el autor en una entrevista reciente: “la enfermedad me ha hecho mejor escritor y espero que también mejor persona”.

publicado en Diario de Navarra 3/1/13

Juan Gracia


Nació en Pamplona en 1965. Periodista, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, columnista en Diario de Navarra, ha publicado tres libros de relatos: Noticias de la frontera, Queridos desconocidos y Cuentos del Jíbaro. En 2005 publicó semblanzas de escritores en Gente de libro. Y en 2008 obtuvo el premio Tiflos con una novela que iniciaría la “trilogía de la enfermedad”: La línea Plimsoll. A ésta le seguiría en 2010 Diario del hombre pálido. Y este año 2012 cierra la trilogía la continuación de ese diario, con el título Piel roja.

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