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volar en círculos

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Autor: John le Carré
Título: Volar en círculos
Editorial: Planeta. 2016
Páginas: 462 páginas
Precio: 21,90 euros

la vida del espía le Carré

Pocos conocen su nombre real. Se llamaba David Cornwell, pero cuando trabajaba para los servicios secretos británicos publicó sus novelas con el seudónimo de John le Carré y ése es el nombre que ha quedado en sus obras literarias. El 19 de octubre cumplió ochenta y cinco años, y quiso publicar entonces este libro de memorias, titulado Volar en círculos, que no es una autobiografía, sino el recuerdo de algunas situaciones que ha vivido a lo largo de su vida. Un buen número de páginas las dedica a evocar el tiempo que estuvo trabajando en los servicios secretos británicos. Para que nadie se sienta defraudado, declara desde el principio que desea mantener la promesa de confidencialidad, por lo que el tono de esas páginas es más bien anecdótico: dónde estaba cuando asesinaron a Kennedy, las tareas que realizaba como intérprete en visitas diplomáticas, la abortada deserción del secretario segundo de la embajada rusa en Bonn Iván Serov, algunos encuentros que mantuvo años después con Arafat o con Thatcher o con el premio Nobel soviético Andréi Sajarov, cuando ya se dedicaba sólo a escribir novelas, y cosas así.

   
Un mentiroso
Le Carré comienza haciendo una confesión: “El espionaje no me hizo descubrir el ocultamiento. Las evasivas y el engaño fueron las armas necesarias de mi infancia” (pág. 42). Las páginas que dedica a su infancia y a recordar la figura de su padre son las más conmovedoras del libro, probablemente las más sinceras. Fue abandonado por su madre cuando tenía cinco años y no mantuvo nunca una buena relación con su padre, al que califica como “embaucador, farsante, ocasional visitante de la cárcel” (pág. 383). Se llamaba Ronnie, murió a los sesenta y nueve años, pero antes había sido un experto en fechorías, un estafador a veces, perseguido por acreedores, abandonado por una mujer a la que engañaba. Se comportaba como un vividor. Y era un mentiroso. Por eso le Carré escribe: “nací y me crié entre mentiras; me formé en un sector donde la gente miente para ganarse la vida, y he practicado la mentira como novelista” (pág. 407).

Era casi un adolescente cuando abandonó el colegio, dejó a su familia y se fue de Inglaterra para trasladarse a Berna. Fue el camino que tuvo para escaparse de todo aquello. Luego, cuando tenía veinticinco años, fue admitido en el M15 como oficial subalterno en el Servicio Nacional de Inteligencia. Se dedicaba a espiar a los miembros del decadente partido comunista británico. Hasta que en 1960 pidió su traslado al M16 y fue destinado a la embajada británica en Bonn. Allí estuvo tres años, antes de marchar a Hamburgo, donde aprendió la regla número uno de la Guerra Fría: “nada, absolutamente nada es lo que parece. Todos tienen una segunda intención, cuando no una tercera” (pág. 83).

    En la Guerra Fría
En esos años había escrito varias novelas. La primera, en 1961, Llamada para el muerto, donde dio vida a Smiley, el personaje que le iba a hacer famoso y que volvería a protagonizar Asesinato de calidad, El topo, El honorable colegial y La gente de Smiley. Smiley representa aquellas generaciones de espías amargos y grises, que vigilaban  unas relaciones  mezquinas entre occidente y la URSS durante la Guerra Fría.  Sin embargo, la novela que le supuso un reconocimiento internacional fue El espía que surgió del frío, en 1963. Sus compañeros del servicio de inteligencia le han reprochado lo mal que les ha tratado en todas esas obras. Él se defiende en este libro afirmando que ha descrito a la inteligencia británica “como una organización mucho más competente de lo que es en la vida real”.

   El crepúsculo de su vida

Volar en círculos es un libro desigual en sus diferentes capítulos. Reúne historias contadas de memoria. John le Carré, que escribe a mano, en cualquier parte donde esté, siempre en libretas antiguas, no ha llevado nunca un diario. Así que este libro está hecho de recuerdos; ha añadido la consulta de artículos de periódico, la incorporación de algunos textos que había publicado antes y de algunas pocas notas personales que conservaba. Lo ha escrito en el chalet suizo de montaña que construyó con los beneficios de El espía que surgió del frío, mientras afuera soplaba a ratos el viento inhóspito que allí llaman el föhn. “Cuando sopla el föhn, no conduzcas, ni le propongas matrimonio a nadie. Si te duele la cabeza o tienes ganas de matar a tu vecino, consuélate. No es la resaca, es el föhn” (pág. 11). Entre algunas anécdotas menores, la prosa seca y sugerente de John le Carré asoma en los pasajes más interesantes de estas memorias escritas en el crepúsculo de su vida.

publicado en Diario de Navarra 17/11/16

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