he leído…

lo que nos queda cuando se van

No ha cumplido cuarenta años y ya se le considera uno de los escritores más destacados de la literatura israelí actual. En España se han publicado dos novelas suyas, ambas en Alfaguara: Las buenas personas, hace un par de años, que está ambientada en la Segunda Guerra Mundial, y ahora el libro titulado La sombra del mundo. En esta novela, Nir Baram, nacido en Jerusalén en 1976, cuenta una historia de política ficción. Hijo y nieto de políticos laboristas, Baram critica en ella al capitalismo y los efectos de la globalización. Combina tres historias: la del empresario Gabriel Mantsur, que construye su fortuna en el empuje globalizador de la década de los noventa; la de un grupo de jóvenes que organizan desde Londres una huelga que pretende ser universal; y la historia de un grupo organizado de consultoría política que manipula desde Estados Unidos las elecciones de varios países. La sombra del mundo es una novela de tesis y de compromiso político, que pretende transmitir “una lección para el futuro”. “Prendimos incendios en el mundo –dice uno de los personajes al final del libro-. No siempre son visibles, pero están ardiendo cada día” (pág. 519).

el ingenio

Gonçalo M. Tavares es profesor de Teoría de la Ciencia en la universidad de Lisboa. Todos los libros que ha escrito son de difícil clasificación: se mueven entre el relato, la ficción, el apólogo, el pensamiento lírico y la parábola. Su último libro que acaba de traducirse en Seix Barral es una lectura sugerente, ingeniosa y divertida. Se titula El barrio. Es éste un lugar imaginario, un espacio utópico sin localización geográfica concreta, en el que conviven personajes de ficción que se llaman Paul Valery, Bertold Brecht, Roberto Juárroz o T. S. Eliot, entre otros. Cada uno tiene sus habilidades y sus manías. El señor Valery, por ejemplo, es chiquitito, distraído y perfeccionista. Y el señor Eliot da conferencias acompañado por Borges y Breton. El señor Manganelli, organizador de las conferencias, siempre le dice disculpándose ante el escaso auditorio: “Hoy no hay mucha gente”. Pero el señor Eliot diserta con pasión sobre versos apócrifos imposibles.

No es éste un libro para leer de un tirón, sino para degustar a ratos. Transmite un concepto de literatura basado en el juego, la ocurrencia, el ingenio, la chispa inteligente y la hilaridad. Ilumina algunas sombras del mundo en el que vivimos y pone en evidencia algunos puntos absurdos de la realidad que nos construimos cada día. Pero lo hace desde la paradoja, la ironía y el humor.

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publicado en Diario de Navarra 25/6/15

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presagios del final

Soledad Puértolas ha publicado un nuevo libro de cuentos. Lo ha titulado El fin (Anagrama) y ha reunido en él trece relatos que hablan de historias cotidianas, aparentemente anodinas. El mérito está en sugerir debajo de esas sombras de la realidad de qué manera nos enfrentamos cada día a los cambios, cómo el tiempo lo deteriora todo, dónde están los síntomas que nos avisan de que algo se está acabando siempre. En esa clave he leído este libro, conciso, contenido, que basa su eficacia en el manejo de los silencios y en la capacidad de sugerir más de lo que cuenta. Se cierra con el relato que se titula precisamente “El fin” y que es una síntesis de la idea esencial del libro. Un hombre recibe por teléfono la noticia que le da su madre del incidente ocurrido esa mañana. La perra que llevaba atada se ha salido a la carretera y ha estado a punto de provocar un atropello. Es una escena sin consecuencias importantes, pero en el relato sobrevuela la tensión dramática de que podía haber ocurrido algo grave. Pero la gravedad no está en el accidente imprevisto, sino en la sensación que transmite de estar viviendo un final. La madre está tratando de adaptarse a un mundo que se le escapa. Y cuando se tiene la sensación de vivir un tiempo ajeno y que ya no se controla es que se está ya en la antesala del final.