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el balcón en invierno

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Autor: Luis Landero

Título: El balcón en invierno

Editorial: Tusquets. 2014

Páginas: 246 páginas

Precio: 17 euros

Dijo Luis Landero al presentar esta obra que con ella quería cerrar un ciclo. Y es cierto que en estas páginas encontramos evocaciones de otras obras anteriores, en las que ha ido desplegando un mundo narrativo que enfrenta las ilusiones y la realidad, los sueños y los fracasos, aquello que aspiramos conquistar y lo que hemos alcanzado realmente. Hay ecos en este libro de El guitarrista, de esa magnífica novela que se titula Hoy, Júpiter, de la más reciente, Absolución, y de la primera, Juegos de la edad tardía, donde planteaba ya la invención de un mundo ilusorio que redime a los personajes de la grisura de su existencia, que es el tema que Landero ha ido desarrollando en toda su narrativa. Y hay también muchas reflexiones sobre la literatura que nos remiten a su libro de artículos Entre líneas. En ese sentido, El balcón en invierno es una síntesis de la escritura y de los temas claves de este autor.
     
    Momentos reveladores
Este libro es un repaso de los momentos esenciales de una vida, aquellos que son reveladores. El autor evoca la niñez, la vida familiar, la escuela, el primer trabajo, las primeras mentiras, los primeros libros, el primer encuentro con la muerte. Una tarde de mayo visita a su padre en el hospital. Tiene prisa, le esperan en la calle los amigos, se cruzan padre e hijo la última mirada, se escabulle de la habitación en cuanto puede. Después ya no volvería a verlo vivo. Estas líneas, escribe, “son deudoras, como casi todo lo que he escrito en mi vida, de aquella tarde incesante de mayo. Y es que a veces el pasado no acaba nunca de pasar” (pág. 90).

Cuenta retazos de la infancia en el pueblo extremeño de Alburquerque y la adolescencia en el barrio madrileño de Prosperidad, obligado a ganarse la vida como mozo de ultramarinos, ayudante de taller, mecánico, oficinista después, guitarrista de saraos más tarde. La suya fue una niñez sin libros, en la que fue creciendo la imaginación y el gusto por leer. Ahora, pasados tantos años, se pregunta qué vericuetos son los que nos llevan en la vida a ser lo que somos.

    Escribir para reconocerse
El balcón en invierno es una lectura llena de emociones, en la que es fácil reconocerse. Evoca la juventud como ese tiempo en el que está todo por hacer y toda esperanza encuentra algún lugar en que arraigar. Habla de la nostalgia del pasado, pero también de lo que no llegó a vivirse y del tiempo dilapidado en vano. ¿Dónde está la vida?, se pregunta con frecuencia. ¿En los sueños? ¿En la imaginación? ¿En la calle? ¿En aquello que deseamos? ¿Dónde está la vida?

Este libro hay que leerlo como síntesis de la literatura que ha escrito hasta ahora Luis Landero. Es una reconciliación con el padre y con su pasado. Es un homenaje a la madre y a la generación que vivió la posguerra, esas gentes que supieron salir adelante en tiempos hostiles, sin dejarse arrastrar por el pesimismo. Los retratos de personajes como el inventor Paco o el abuelo Luis, los padres o el tío Ignacio son uno de los aspectos más destacados del libro. También, el reflejo de un mundo rural condenado a desaparecer. Es muy sugerente la intrahistoria de esta obra: de qué manera el recuerdo de una historia personal se convierte en imagen de un tiempo, de un modo de vida, de una época histórica.

Landero cultiva aquí sin tapujos una literatura autobiográfica, en la que indaga en la memoria para componer el mapa de su vida. “De eso es, entre otras cosas, de lo que tratan estas páginas –confiesa al final-, de cómo fui encontrando un sentido a mi vida en el oscuro y errático devenir de los años” (pág. 233). Este libro está hecho de sueños y de recuerdos. También de asombro, porque “en cada instante, en cada frase, en cada suspiro, en cada pequeño acontecer, lo trivial y lo misterioso van a partes iguales”. Es un libro para no perdérselo. El mayor elogio de él lo he encontrado en un blog: este libro no tiene palabras huecas.

en busca del sentido

publicado en Diario de Navarra 27/11/14

Luis Landero


    Publicó su primera novela en 1989: Juegos de la edad tardía. Tenía 41 años. Era profesor de Literatura en un instituto. El libro fue rechazado por alguna editorial antes de que lo publicara Tusquets. Su éxito fue inmediato. Obtuvo el premio Nacional y el premio de la Crítica. Desde entonces ha publicado ocho novelas, los artículos agrupados bajo el título ¿Cómo le corto el pelo, caballero? Y un libro en el que recoge reflexiones personales sobre la literatura y la tarea de escribir: Entre líneas: el cuento o la vida. De sus novelas, no ha tenido inconveniente en citar las dos que menos le gustan: Caballeros de fortuna y El mágico aprendiz. Y también, las que son sus favoritas: Juegos de la edad tardía y El guitarrista, aunque no se resiste a añadir Hoy, Júpiter.

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