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el lado oscuro de la realidad

    Se llama Mariana Enríquez, nació en Buenos Aires en 1973 y es periodista. En su biografía se dice que ha publicado varias novelas en Argentina, libros de viajes y la historia de Silvina Ocampo, aunque en España sólo están editadas dos colecciones de cuentos. Su primera novela la publicó cuando tenía veinte años. Entonces nació “la escritora argentina más joven”. Pero su primer cuento no lo escribió hasta los treinta y dos. La editorial Anagrama ha publicado sus dos libros de relatos, que se titulan Las cosas que perdimos en el fuego y Los peligros de fumar en la cama. En los dos casos reúnen doce narraciones cada libro, que poseen una misma marca de escritura, porque todas son historias de terror, que indagan en el lado oscuro de la realidad.

El primer cuento que escribió se recoge en el libro Los peligros de fumar en la cama. Fue una historia de encargo para una antología. Se titula “El aljibe”, y en ella, una niña visita a una curandera y desde entonces su vida se verá acosada por el miedo. La realidad es que su madre la ha sacrificado como víctima para salvarse de sus propios males.

En ambos libros Enríquez sabe crear atmósferas de terror que envuelven vidas desgraciadas. Emplea los recursos clásicos del género: descubrimientos fatales, presencias ambiguas, realidades sórdidas, apariencias fantasmales, muertes atroces y personajes perturbadores. Esas historias de pesadilla le sirven para tratar temas contemporáneos. El cuento que da título a uno de los libros, “Las cosas que perdimos en el fuego”, tiene algo de ciencia ficción, pero el tema que plantea es el de la violencia machista y el feminismo. Cuenta que tras varios casos de mujeres quemadas por sus parejas, un grupo feminista decide quemarse voluntariamente, desfigurarse como protesta y cambiar el sometimiento de los cánones de belleza.

Mariana Enríquez transmite a través de estas historias la crueldad y el horror de unos mundos de pesadilla que a veces se parecen demasiado a la sociedad actual.

Crímenes

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   María Oruña publicó su primera novela el año pasado, con el título Puerto escondido. Está protagonizada por la teniente de la Guardia Civil Valentina Redondo, un personaje de ficción que va a ir dando vida a una serie de novelas de investigación criminal. La segunda de estas novelas acaba de publicarse en Destino con el título Un lugar a donde ir.

Valentina Redondo es una mujer fuerte y rígida, que trabaja rodeada de hombres. Vive con el profesor británico Oliver Gordon en una casa costera en el pueblo cántabro de Suances. Allí recibe la llamada del capitán Marcos, que le informa de la aparición del cadáver de una mujer en medio de unas ruinas medievales, vestida como una princesa nórdica, con una moneda antigua en la mano. Ése será el primero de una serie de asesinatos que se van a ir produciendo en la costa. Estos casos y la desaparición del hermano de Oliver, veterano de la guerra de Irak, traen a la luz teorías sobre la máquina del tiempo, el poder de las sectas, la importancia de los vestigios históricos para explicar el pasado y la indagación en las causas del mal. La novela expone que el mal surge a veces no en mentes enfermizas, sino en alguien que está perdido porque ya no sabe a dónde dirigir su vida (pág. 459) o “no tiene ya ningún lugar a donde ir” pág. 504).

publicado en Diario de Navarra 23/2/17

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