he leído…

La imaginación nos hizo humanos

  El ser humano es creativo por naturaleza. Lo que nos distingue es la capacidad para soñar cosas y hacer que ocurran. Pero esa cualidad no es un rasgo individual, sino un bagaje colectivo de la especie humana. El antropólogo Agustín Fuentes expone esta teoría en el libro La chispa creativa, editado en Ariel. Escribe que “la capacidad de innumerables individuos para pensar de una manera creativa es lo que nos condujo a tener éxito como especie”.

He leído este libro como un relato nuevo de la evolución humana. En él se argumenta que la creatividad se halla en la raíz misma de cómo evolucionamos y por qué somos de la manera que somos. Lo novedoso de esta obra es que matiza alguna afirmación de Darwin. Defiende que la creatividad es un proceso colaborativo mediante el cual los seres humanos han aplicado su ingenio a “inventar maneras de trabajar conjuntamente para sobrevivir, a llenar su mundo de significado y su vida de esperanza, y a remodelar su mundo, con lo que también se han remodelado ellos”.

El ser humano necesita comportarse en función del bien común, se lee en estas páginas. Una población en la que “la mayoría de los individuos siempre se comportaran de manera egoísta y engañaran no lo pasaría muy bien si necesitara reaccionar a desafíos como grupo. Se extinguiría”. El autor cita estudios de las universidades de Harvard y de Cambridge en los que se demuestra mediante modelos matemáticos que en los grupos sociales la única estrategia para la supervivencia es la cooperación y que en esos grupos “los tramposos y los desertores no ganan a largo plazo”.

La chispa creativa es un libro sugerente, que conjuga investigaciones de la genética, de la antropología y de la paleontología para explicar no sólo cómo hemos llegado a ser lo que somos, sino para ofrecer atisbos de quiénes podemos ser en el futuro.

Museo animal

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Carlos Fonseca nació en Costa Rica, se doctoró en Literatura en Princeton y actualmente vive en Londres, donde trabaja como profesor en la universidad de Cambridge. Ha publicado sólo dos novelas, Coronel Lágrimas y Museo animal, pero es considerado uno de los escritores latinoamericanos más destacados del momento. Por eso he leído con interés esta obra editada en Anagrama.

Museo animal es una novela ambiciosa y compleja. Combina varias historias y mezcla distintos momentos temporales. Comienza contando la investigación de un caso que unió a dos personajes enigmáticos: un museólogo y una diseñadora de moda. Cuando esta muere, aquel indaga en las carpetas que ella le dejó, para averiguar su historia familiar: un relato épico que le lleva hasta la selva para descubrir un trasfondo trágico de luchas políticas.

La narración desenmascara un mundo de identidades ambiguas, de simulaciones, de situaciones que mezclan la farsa y la tragedia. En esa variedad de tonos radica uno de los valores de esta novela, que es al mismo tiempo difusa en la ambientación y precisa en sus análisis, evocadora y reflexiva, fría y racional en algunos momentos y vital en otros. Carlos Fonseca ha escrito una novela polifónica, para hablar de la relación que existe entre el arte, la política y la vida.

publicado en Diario de Navarra 8/3/18

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