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Hacerse todas las ilusiones posibles

  “Llega un momento en la vida en que, a veces, se añora la frescura de la inconsistencia y del poco juicio”, escribe Josep Pla, añorando la ingenuidad de la juventud. Lo escribe en el libro Hacerse todas las ilusiones posibles y otras notas dispersas, que la editorial Destino ha rescatado entre los textos que dejó inéditos tras su muerte en 1981. La edición es de Francesc Montero, que ha indagado entre las galeradas del libro que publicó el autor en 1969 con ese título, Notes disperses, rebuscando los textos que el mismo Pla rechazó, los que tal vez no permitió la censura y otras notas escritas posteriormente por él para editar un segundo volumen que nunca llegó a completarse.

El resultado es este libro, “disperso”, como indica el título, en el que el autor escribe un poco de todo, sin orden cronológico ni temático. Deja constancia de algunos encuentros en unas pocas líneas: que ha conversado con Pániker, que ha visitado a Dalí y Gala en Portlligat, que se cruzó con el matrimonio Fuster, que ha estado con Tarradellas en Narbona. Escribe reflexiones sobre el franquismo, sobre Cataluña, sobre la vida. Son siempre apuntes volanderos y notas dispersas, que reflejan bien el carácter de Pla: cínico, socarrón, sentimental y bastante escéptico. Así lo recoge en el propio título del libro y en una de sus notas: “lo ideal es hacerse todas las ilusiones posibles –escribe- y no creerse ninguna”.

Historias de Sherlock Holmes

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Empezó a escribir a los diecisiete años. Durante diez años publicó de manera anónima unos cuarenta o cincuenta relatos. Entonces estudiaba medicina en la universidad de Edimburgo. Allí conoció a un profesor que solía sentarse en la sala de espera con los pacientes que le visitaban. Observaba su comportamiento, memorizaba los síntomas, relacionaba las actitudes que mantenían y sacaba conclusiones sobre sus enfermedades y su vida, que luego las explicaba en clase. De ahí sacó Arthur Conan Doyle la idea de un personaje al que llamó Sherlock Holmes, el detective más sagaz de la literatura criminal.

Lo cuenta él mismo en el libro que se ha publicado en Páginas de Espuma con el título Mis libros. Ensayo sobre lectura y escritura. Conan Doyle habla aquí de su vida, de su formación como escritor, de sus obras de juventud, de sus éxitos literarios, de sus experiencias en el mundo del teatro y de cómo escribió esa primera obra Estudio en escarlata, que le convertiría con el tiempo en el escritor más popular de relatos de investigación, con las historias del detective Sherlock Holmes.

Las páginas que más me han interesado de este libro son las que hablan de sus lecturas, de su biblioteca, de los relatos que más admiraba de Stevenson, de Allan Poe, de Maupassant, de Kipling. Conan Doyle era un gran lector, un hombre culto, crítico, inteligente, bien formado. En estas páginas anima al lector a entrar en la biblioteca personal, dejar atrás las preocupaciones del día, coger un libro, abrirlo y cruzar la puerta mágica de la portada “que nos lleva a una tierra maravillosa donde los problemas y las obligaciones no pueden seguirnos” (pág. 107).

publicado en Diario de Navarra 8/2/18

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