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mundos futuros. mundos personales

    Hace cuatro años Rosa Montero creó el personaje de Bruna Husky, un androide diseñado para vivir en un mundo futurista. Fue en la novela titulada Lágrimas en la lluvia. Ahora ha vuelto a esos mismos escenarios y a los personajes que lo habitan en su último libro: El peso del corazón (Seix Barral).

Bruna es detective, tiene constitución atlética, la cabeza rapada y una línea tatuada verticalmente en todo su cuerpo. Vive en un futuro Madrid del siglo XXII. Es una ciudad con árboles artificiales, que posee hasta una Zona Cero, sin oxígeno, y la Zona Verde, donde aún es posible vivir. Una mujer le encarga a Bruna que busque los restos de su marido muerto, que han sido convertidos en un diamante y robados por un desconocido. Esa búsqueda desencadena la historia de la novela, pero el robo no es más que la puerta que hace visible una trama de corrupción mucho más globalizada.

El peso del corazón mezcla dos géneros literarios: la ciencia ficción y la novela negra. Tiene los elementos característicos de ambos: crea un mundo muy desarrollado técnicamente pero en el que existen los mismos miedos que en la sociedad actual, similares peligros y parecidos síntomas de degradación. Rosa Montero plantea en ese espacio de ficción futurista los temas que son característicos de su literatura: la identidad, el sentimiento de fragilidad humana y la conciencia obsesiva de la muerte.

    Antología personal   

  El escritor argentino Ricardo Piglia tiene setenta y cinco años; ha sido profesor en la universidad de Princeton; es un reconocido crítico literario; y ha publicado varios libros de ensayo sobre literatura, tres colecciones de cuentos y cinco novelas. Con parte de estos materiales ha publicado ahora el libro que se titula Antología personal (Anagrama). En él ha seleccionado algunas páginas de esas obras y ha añadido otros diez textos inéditos.

En este libro hay relatos, ensayos, discursos leídos ante un auditorio público, ficciones y autobiografía. Está estructurado en cuatro partes: “Cuentos morales” reúne cinco relatos cortos sacados de obras anteriores; “El laboratorio del escritor” son otros cinco artículos con reflexiones sobre la literatura, el escritor y los lectores; “Los casos de Croce” está compuesta por tres breves historias inéditas protagonizadas por un mismo personaje, el comisario Croce, que ya aparecía en la novela Blanco nocturno; y se cierra el libro con una última parte heterogénea titulada “La forma inicial”, que incluye desde las notas desperdigadas de un diario, dos relatos y un artículo sobre el Ché Guevara.

No son éstos los mejores fragmentos de sus obras; no es ese el criterio con el que los ha seleccionado el autor, según reconoce él mismo. Quieren ser una argamasa que una la teoría literaria del profesor con sus propios relatos y con algunos momentos de su vida. En el libro defiende que la literatura es una parte esencial de nuestras vidas: “un día en la vida de cualquiera de nosotros es un día hecho también de las historias que contamos y que nos cuentan” (pág. 241).  Por eso, esta Antología personal es una buena manera de acercarse a la ficción y a las ideas que tiene sobre la literatura Ricardo Piglia.

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publicado en Diario de Navarra 2/4/15

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