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historias basadas en hechos reales

Thomas Browne fue un médico inglés que se formó en las mejores facultades de Anatomía de la Europa del siglo XVII; pero fue también filósofo y naturalista y escritor. Le tocó vivir unos tiempos contradictorios, en los que tuvo que asistir a juicios de mujeres acusadas de brujería y al mismo tiempo fue uno de los protagonistas que estuvieron en los orígenes de la ciencia moderna.

La vida de Browne, que ha sido admirado por Borges, por Sebald, por Virginia Woolf, por Javier Marías, ha sido escrita por el periodista Hugh Aldersey-Williams en el libro titulado Las aventuras de Sir Thomas Browne en el siglo XXI (Siruela). Esta obra no es sólo su biografía, sino fundamentalmente la exposición de su pensamiento científico. El autor sigue los pasos de este personaje singular y poco conocido, a través de los escenarios en los que vivió, de los testimonios que se conservan de él y de los libros que dejó escritos: ensayos, aforismos, especulaciones científicas y hasta unas confesiones personales que tienen algo de autobiografía. A través de los temas que él trató en esas obras, el autor proyecta su pensamiento sobre el siglo actual, para hablar de la experimentación científica, de las relaciones entre ciencia y religión, del consumismo, de la naturaleza y, entre todo ello, plantea el tema que me parece fundamental en este libro: cómo separar lo real de lo fabulado. Por eso recupera la figura de Thomas Browne y su pensamiento en los albores de la mentalidad científica. Al establecer relaciones entre su tiempo y el nuestro, confirma hasta qué punto incide la fabulación en la forma de ver el mundo; por eso, escribe que al hablar del pasado, a menudo “le damos a la historia la forma que requiere nuestro tiempo presente” (pág. 320).

Inventar la realidad

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La autora francesa Delphine de Vigan ha titulado así su última novela: Basada en hechos reales (Anagrama). La protagonista de esta historia es una mujer que tiene más de un elemento en común con ella misma: es escritora, tiene dos hijos adolescentes y vive una relación sentimental con el periodista François, que trabaja en televisión. Comienza haciendo una confesión: “pocos meses después de que apareciera mi última novela, dejé de escribir. Durante casi tres años, no escribí una sola línea”. La novela es la indagación en la causa de ese vacío.

He leído este libro como una historia de suspense psicológico. La amistad de la escritora con una misteriosa mujer, que se llama L., es lo que va a conducir su vida a un desquiciamiento lento pero profundo. De Vigan describe bien la atmósfera de tensión y de inquietud creciente que asola a la protagonista, mientras la relación con esa mujer la conduce a un proceso de vampirización y de destrucción.

Pero a través de esa historia psicológica, la novela plantea un tema que es actual y controvertido. Muestra de qué modo la realidad se apropia de la ficción; o mejor, de qué manera están relacionadas la realidad y la invención en la literatura: dónde están los límites entre la verdad y la falsedad. En el fondo, es un debate sobre el papel del escritor en la sociedad actual y sobre el poder de la literatura para inventarse la realidad. Lo que se pregunta realmente esta novela, “basada en hechos reales”, es hasta dónde puede llegar la ficción en su objetivo de suplantar la verdad.

publicado en Diario de Navarra 6/4/17

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