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fogonazos y relámpagos

    “Todo relato ha de partir de un fogonazo deslumbrante”, ha escrito Adolfo García Ortega. Este autor ha publicado nueve novelas y dos libros de cuentos: Privado paraíso y La ruta de Waterloo. Ahora acaba de editar Verdaderas historias extraordinarias (Seix Barral), en donde ha reunido todos sus cuentos: los dos libros anteriores, más otro que permanecía inédito, titulado La mujer de Sorrento.

El conjunto es un libro heterogéneo. Los cuentos hasta ahora inéditos reflejan la vida contemporánea: el mundo de los inmigrantes (“La mano cortada”), las relaciones amorosas (“Cosas que sé de las mujeres cuando pienso en los hombres”), el maltrato (“Evítame, por favor”), la enfermedad (“La música de los planetas”). Bastantes de los cuentos ya publicados antes tienen como protagonistas a personajes reales: desde Carlos Gardel a Flaubert o Salinger, y desde los últimos días de Larra en Madrid a los vicios de James Joyce. Son textos escritos con una intención de búsqueda: de lugares y personajes históricos, ciudades, recuerdos o algún diario perdido, que dan lugar a apuntes de viajes y semblanzas.

Al leer el libro, pienso que hay una idea que da unidad al conjunto: de qué manera el tiempo selecciona los recuerdos y cómo, a pesar del olvido, el pasado siempre regresa a nuestras vidas (pág. 364).

sueños rotos

El microrrelato es la tendencia más actual del cuento contemporáneo. El argentino Eugenio Mandrini ha publicado Las otras criaturas (editorial Menoscuarto), en donde leo esta definición de lo que debe ser un buen cuento corto: “Dejen que los poetas escriban la noche. Dejen que los novelistas escriban la distancia. Y dejen que nosotros, los de la breve y brevísima ficción, escribamos el relámpago” (pág. 115).

Con ese concepto del cuento como relámpago, Julia Otxoa ha editado Escena de familia con fantasma, cincuenta cuentos muy breves que hablan de temas actuales desde el humor, la ironía y un tono grotesco. El oportunismo político (“Paisaje para frac”), la sociedad de consumo (“Bibliotheke”), las intransigencias nacionalistas (“Catálogo Nacional”), el relativismo contemporáneo (“Teatro en Manhattan”), el terror (“Balcones engalanados”) son algunos de los temas de estos cuentos. “Últimamente la política está muy desprestigiada”, comienza con tono burlón uno de los cuentos. Y otro: “El francotirador era el candidato mejor valorado en las encuestas electorales”. Y un tercero: “Construyo cajitas de madera para enterrar los sueños rotos” (pág. 161).

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publicado en Diario de Navarra 7/11/13

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el desasosiego

Juan Jacinto Muñoz Rengel es uno de los escritores actuales más imaginativos. Combina hábilmente ficción y realidad y escribe sobre temas actuales con una apariencia de invención fantástica. El libro de los pequeños milagros (Páginas de Espuma) es buen ejemplo de ello. Es una colección de cuentos muy breves, que se insertan en la tradición de los relatos fantásticos: bestiarios, apuntes de ciencia ficción, fábulas, historias cruzadas… Transmiten el desasosiego al hablar del paso del tiempo, de la identidad, del misterio humano, del prodigio del universo, de la ignorancia del pasado, del presente y del futuro. Copio el relato titulado “La lógica del tiempo”: “Éramos jóvenes y entonces teníamos la sensación de que nos quedaba toda la vida por delante. En la época en que lo conocí, el tiempo parecía transcurrir más despacio, nuestros besos duraban minutos que parecían horas, las horas se convertían en días, los días se convertían en meses, los meses se convertían en años, los años se convertían en segundos. Y ahora no sé quién demonios es este anciano escuálido que me roza con sus gélidos pies bajo la manta” (pág. 43).