he leído…

la familia

    Una familia feliz es una novela para reírse un rato. Sigue la línea de los libros anteriores del autor David Safier: Maldito karma, Jesús me quiere y Yo, mi, me, contigo, todos ellos editados en Seix Barral. Cuenta las peripecias de los Von Kieren, una familia formada por la madre, que dirige una librería infantil en estos difíciles tiempos de crisis; el padre, que trabaja en un banco y se siente tan cansado como un corredor de maratones; la hija adolescente, a quien no le va nada bien en los estudios; y el hijo, tímido, siempre encerrado en su mundo de lecturas.

    El disparate cómico se desencadena cuando un maleficio los deja convertidos en los personajes de la literatura de terror de los que se han disfrazado para la presentación de la novela Crepúsculo: de vampiresa, de momia, de Frankenstein, de hombre lobo. Mientras buscan febrilmente deshacer el hechizo, se suceden en este libro las situaciones disparatadas, que hacen de Una familia feliz una literatura refrescante, no sólo por las escenas que se cuentan, sino fundamentalmente por las sutiles y divertidas observaciones sobre la vida actual. Al final, los personajes descubrirán que valoramos demasiado poco aquello que tenemos cerca. En las últimas páginas he subrayado una reflexión del padre para estos tiempos de crisis, cuando se incorpora de nuevo al trabajo estresante en el banco: “Había comprendido que el sentido de la vida consistía en salvar gente y, sobre todo, a su familia, pero no a los bancos” (pág. 308).

una madre

    Al parecer, Delphine de Vigan es una escritora con gran éxito de lectores en Francia. Aquí acaba de traducirse su último libro, Nada se opone a la noche (Anagrama). Es una crónica familiar: la crónica de su propia familia. Y es también una investigación sobre el pasado de tres generaciones. “Escribir sobre la familia es sin duda alguna el medio más seguro de enfadarse con ella”, dice en la página 203. Este libro es la reconstrucción de ese enfado.

    La familia de Delphine no fue una familia feliz. La historia comienza cuando encuentra a su madre Lucile muerta en casa. Mediante fotos, cintas de casete, películas familiares y conversaciones con hermanos, va reconstruyendo literariamente la memoria de la vida de su madre y la de su familia, que están marcadas por un ambiente que les acabará conduciendo al desequilibrio. Ése fue el final de su madre, bipolar, enferma y suicida.

    Nada se opone a la noche no es una novela. Es la historia de una vida auténtica y autodestructiva, la experiencia de una mujer frágil enfrentada al dolor, que aprende demasiado pronto “que la vida podía cambiar sin avisar, y que nada a nuestro alrededor es completamente estable”.

    “La vida es sencilla para el corazón –comienza la novela de Karl Ove Knausgard-: late mientras puede. Luego se para”. La novela se titula La muerte del padre, y es un texto autobiográfico. En realidad es la primera parte de un extenso proyecto narrativo compuesto por seis novelas, que tienen un título general: Mi lucha. Las seis están ya publicadas en noruego, y en ellas este escritor de 44 años cuenta su vida hasta ahora. Al castellano se ha traducido sólo este primer volumen, de 500 páginas, que está dividido en dos partes. En la primera evoca momentos de su infancia y adolescencia. La segunda se centra fundamentalmente en la muerte de su padre, un oscuro profesor de bachillerato, distante, sarcástico, que muere prematuramente después de una súbita decadencia moral y psicológica.

    El libro es una minuciosa autoindagación: crónica personal, memoria, confesión psicoanalítica. El estilo es detallista; abundan las largas reflexiones sobre el pasado; y el tono del relato se hace crudo, sin esperanza alguna y sin humor. Ya lo escribió Tolstoi: “Todas las familias felices son muy parecidas. Las desgraciadas lo son cada una a su manera”.

un padre

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publicado en Diario de Navarra 8/11/12

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