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el dolor y sus remedios

    Marta Sanz vuelve en su último libro al territorio de la autobiografía, un terreno que exploró con acierto en 2008 en La lección de anatomía, obra que reeditó seis años más tarde en una nueva versión ampliada, con prólogo de Rafael Chirbes. Su nuevo libro se titula Clavícula (editorial Anagrama) y está escrito en forma de dietario, mediante breves entradas de apenas una página la mayoría de ellas. Este libro se caracteriza por transmitir una gran intensidad emotiva. La escritura se inicia cuando la autora siente un dolor intenso pero indeterminado junto a una costilla. A partir de esa experiencia, el libro se convierte en la radiografía de la vida íntima de una mujer madura, acosada por la enfermedad y por un sentimiento de fragilidad cada vez más arraigado.

Marta Sanz hace literatura de lo cotidiano en esta obra. Habla de su vida como escritora, de viajes, de comidas familiares, de las cuentas para llegar a finales de mes. Escribe sobre la melancolía y la infelicidad, sobre el malestar, el desasosiego y el miedo congénito del ser humano a lo desconocido. Escribe para purgar el dolor. Como catarsis.

La literatura de Clavícula es intimista y confesional, pero en el libro están también presentes temas sociales como la crisis, el desempleo y el esfuerzo diario para seguir viviendo. Así lo explica la autora en la página 51: “Escribo de lo que me duele. Hoy veo con toda claridad que la escritura quiere poner nombre e imponer un protocolo al caos. Al caos de la naturaleza, a la desorganización de esas células dementes que se resisten a morir, y al caos que habita en el orden de ciertas estructuras sociales”.

Libros que curan

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   Los libros también curan. Las palabras ayudan a sobrellevar el dolor. “Uno se libera de sus enfermedades vertiéndolas en los libros”, escribió Lawrence. Y O’Rourke aconsejaba al lector enfermo, con un punto de humor negro: “lee siempre algo con lo que te vayas a quedar bien si te mueres a la mitad”.

He leído a trozos un libro que ejercita el arte de la biblioterapia, que consiste en recomendar novelas para las dolencias de la vida. Se titula Manual de recursos literarios. Cómo curarnos con libros. Está escrito por dos licenciadas de la universidad de Cambridge: Ella Berthoud y Susan Elderkin. Y lo editan conjuntamente Siruela y Círculo de Lectores.

Por orden alfabético, se citan más de 400 enfermedades, o inquietudes o preocupaciones: dolencias físicas y pesares emocionales. Porque uno puede perder el apetito en alguna circunstancia; pero también la esperanza. O una pierna. O el amor. O a un ser querido. O tiene que enfrentarse al cáncer. O a la calvicie. O a la llegada de un hijo. O a la falta de hijos. ¿Cómo superaron otros esas situaciones? ¿Qué sintieron? ¿De qué manera asumieron esas dolencias hasta vencerlas? Aquí se recomienda la lectura de algún libro concreto para curar cada dolor. Porque saber que no estamos solos y que otros también pasaron por el mismo trance que estamos viviendo nosotros puede mitigar el sufrimiento. Ayuda a comprender mejor lo que nos pasa y sirve para aprender de la experiencia de los demás.

Más de 160 libros de la literatura universal se comentan en esta obra, vinculados al estado de ánimo oportuno para su lectura. La mayoría pertenecen al ámbito anglosajón, por la procedencia de las autoras, aunque en todos los casos se da referencia de la edición española. Sólo un libro de Vargas Llosa se cita de un autor que escriba en español.

El conjunto es un compendio muy recomendable de lecturas, una biblioteca selecta para enfrentarse a una crisis, para salir de la melancolía y para curar una enfermedad del ánimo. En el libro se cita a André Gide, que decía: “para mí leer a un autor no es solamente entender lo que dice, sino ponerme en marcha con él y viajar en su compañía”. Nadie regresa de un viaje como ese siendo la misma persona.

Para lo único que no hay cura, según este libro, es para el catarro. “Aunque es una excusa estupenda para acurrucarte con una manta, una bolsa de agua caliente y un libro que te reconforte y te tonifique”, aconseja en la página 96.

publicado en Diario de Navarra 15/5/17

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