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contra la adversidad

    Francisco González Ledesma es abogado, periodista y escritor. Fue redactor jefe de El Correo Catalán y de La Vanguardia. Durante muchos años publicó novelas populares en la editorial Bruguera con un seudónimo: Silver Kane. Luego firmó los libros con su nombre y se convirtió en uno de los más importantes escritores de novela negra. Ganó el premio Planeta con Crónica sentimental en rojo y ha publicado varios libros protagonizados por el inspector Méndez.

Su obra más reciente es una novela corta titulada El adoquín azul, editada en Menoscuarto. Es una historia redonda, conmovedora, contada con precisión y dotada de una leve intriga. Es la historia de un hombre llamado Montero, que fue tiroteado en 1945 por la brigada política pero pudo huir a Francia gracias a la ayuda de una mujer desconocida. Pasados los años, su empeño es llegar a encontrarla, mientras indaga en una Barcelona que ha cambiado tanto desde entonces y que es el espejo de su propia melancolía. Temas como la nostalgia, las ocasiones perdidas, el regreso, la memoria y el olvido están planteados magistralmente en estas páginas. También el deterioro y la decadencia. Montero se enfrenta a la adversidad y se resiste al paso del tiempo. “Era viejo –se lee en la página 65-, pero no se daba cuenta. ¿Cómo diablos iba a ser viejo si estaba lleno de curiosidad y lleno de esperanza?”.

una balada

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Woody Guthrie es conocido por su vinculación con la música. Llegó a componer más de tres mil canciones, entre ellas, la más conocida “This land is your land”. Influyó en músicos como Bob Dylan y Bruce Springsteen. Bob Dylan le dedicó en 1961 “Song to Woody”.

Escribió una única novela, que ha permanecido inédita hasta ahora. Se titula Una casa de tierra (Anagrama). La historia está inspirada en su propia experiencia, cuando sufrió, siendo niño, desoladoras tormentas de polvo que devastaron Texas y las planicies de Kansas, Nebraska, Colorado y Nuevo México. Al paso de esas tormentas, los coches quedaban estropeados por el barro que se infiltraba en los motores, los animales morían con la garganta tapada, las plantas eran arrancadas por la fuerza del viento y la sequía asolaba las cosechas. En ese ambiente transcurre la vida de los protagonistas, la pareja formada por Tike y Ella May, que viven en una granja de Texas, cultivando unas tierras que no son suyas y a expensas de los rancheros y de los bancos.

Aliento rural y reivindicación social se juntan en las peripecias que viven estos dos personajes, en un entorno árido y pobre, lejos del tópico sueño americano. Una casa de tierra es, en este sentido, un testimonio realista de las condiciones adversas en las que se desarrollaron los Estados Unidos de América en la década de los años treinta, después de la Gran Depresión. Pero esta novela es sobre todo una historia de amor: sensual, ardiente, apasionada. Ella May se refiere así a su marido: “Cuando miro hacia los campos te veo en ellos. Cuando miro la granja estás ahí. Si miro la habitación, también te veo. Y estoy aquí intentando entender siquiera una pequeñísima razón por la que yo tenga que quererte tanto”.

Una casa de tierra no es una novela redonda. Guthrie se deja llevar por el expresionismo, por las reiteraciones, por arrebatos líricos excesivos, por demasiados discursos explícitos. Pero es una hermosa balada y un sólido testimonio contra la adversidad.

publicado en Diario de Navarra 1/5/14

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