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cervantes y el viaje de don quijote

    Lector en la selecta biblioteca de la escuela de Madrid, llamada entonces el Estudio de la Villa, Cervantes escribió desde joven poemas, tradujo textos del latín y conoció el teatro de Lope. Era una persona culta, que se preparaba para ser un hombre de letras. Pero un mal día del verano de 1569 se enzarzó en una pelea a espada con un maestro de obras llamado Antonio Sigura. La justicia dictó orden de arresto contra él y tuvo que huir precipitadamente hasta Italia, donde se enroló en los tercios que batallaban en el Mediterráneo contra los turcos. Así se convirtió entonces en un hombre de armas. Ese Miguel de Cervantes, lector y poeta, soldado joven, prisionero en Argel durante cinco años, que intentó cuatro veces fugarse y fracasó las cuatro, recaudador de impuestos más tarde durante diez años, encarcelado injustamente en Sevilla, dramaturgo con escasa fortuna, hombre tenaz y creador de la novela moderna es el protagonista de este libro que he leído con interés: Miguel de Cervantes. La conquista de la ironía, de Jordi Gracia (Taurus).

Es una biografía documentada y bien escrita, sin aparato crítico, sin notas a pie de página, sin citas bibliográficas, ágil y rigurosa. Tiene en cuenta los mejores trabajos que se han publicado sobre Cervantes, pero se propone hacer fácil el relato de su vida, penetrar en el entorno de la cultura humanista en la que se formó, retratar la sociedad de su tiempo y situar en el contexto en el que se escribieron La Galatea, las Novelas ejemplares, las comedias y entremeses y ese libro inmortal con el que se adelanta a su tiempo y cuyo título le sugirió el impresor Robles: El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. En él proclama que “la novela es una fiesta de alegría y buen humor sin desesperanza ni angustia” (pág. 243).

He leído, sí, con gusto la biografía de este “iluso escarmentado por la experiencia pero libre del rencor del desengaño” (pág. 14); la historia de un hombre al que “le disgusta siempre la exhibición de la malicia” y entiende que los humanos estamos hechos de contradicciones: Cervantes da la razón a Aristóteles cuando definía al hombre como “animal que ríe” y él añade que cada ser humano es también “un animal que llora” (pág. 427).

la ruta del quijote

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Al celebrarse los 300 años de la publicación del Quijote, Azorín escribió en El Imparcial las crónicas que luego recogería en libro con el título La ruta de don Quijote. Fue un encargo del periódico. El director, José Ortega Munilla, padre del filósofo Ortega y Gasset, le entregó un sobre con dinero y un revólver por si se cruzaba con bandoleros. Hoy, al conmemorarse los 400 años de la edición de la segunda parte del Quijote, Julio Llamazares ha hecho un trayecto similar, cuyas crónicas fueron publicadas en El País el verano pasado y ahora se han recogido en El viaje de don Quijote (Alfaguara). También este fue un encargo: del director adjunto del periódico, Juan Cruz; pero el recorrido que Azorín hizo en un carro acompañado por un lugareño éste lo realiza en coche y con un fotógrafo.

La ruta tiene tres etapas: La Mancha, Sierra Morena y el valle del Ebro hasta Barcelona. Por la Mancha, Llamazares sigue el trazado que hizo Azorín: las ventas de Puerto Lápice, Argamasilla de Alba, las lagunas de Ruidera, Tomelloso, el campo de Criptana, el Toboso. Pero esas tierras ya no se mantienen intactas como entonces. En Argamasilla le cuentan que “se han hecho barbaridades en la época de la bonanza”; y Criptana la encuentra inundada de japoneses que vienen a fotografiar los molinos. El viaje a Sierra Morena sigue la segunda salida de don Quijote, y como los expertos no se ponen de acuerdo por qué parte de la sierra transcurre, el autor escoge aquí el lado del valle de Alcudia, el camino de la Plata. Y en la tercera etapa recorre las orillas del Ebro y llega a Barcelona, no sin antes haber atravesado la ínsula de Barataria, que algunos hacen coincidir con el pueblo de Alcalá de Ebro. En ese trasiego por lugares que se han transformado lentamente y a veces mal, leo la reflexión que don Quijote expuso a Sancho en estos pasajes: “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos”.

publicado en Diario de Navarra 12/05/16

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