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las leyes de la frontera

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Autor: Javier Cercas

Título: Las leyes de la frontera

Editorial: Mondadori. 2012

Páginas: 384 páginas

Precio: 21,90 euros

Un escritor recibe el encargo de contar la vida de un joven delincuente, Antonio Gamallo, apodado el Zarco, cuya historia se remonta al verano de 1978. La Transición aún no se había abierto paso en medio del franquismo, y en los arrabales de Gerona, entre huertos y descampados, algunos vivían una dura infancia y una adolescencia sin raíces, que desembocaría en la delincuencia.
     
    Entrevistas
Treinta años después de aquello, ese escritor se entrevista con tres personas para cumplir el encargo de reconstruir la vida delictiva del Zarco. El que más le cuenta del asunto es un abogado penalista, Ignacio Cañas, que fue un chico de clase media al que apodaban Gafitas, que en su adolescencia acabó liándose con la banda de quinquis del Zarco, empujado por la casualidad y el aislamiento. Además de él, el escritor entrevista a otras dos personas: al inspector Cuenca, que fue quien persiguió a la banda hasta desmantelarla, y al director de la cárcel en la que el Zarco estuvo encerrado. En cada capítulo de la novela se van alternando las declaraciones de estos personajes, para recomponer el rompecabezas de la actividad delictiva de los jóvenes.

La novela tiene, así, una estructura dialogada, ya que mediante las conversaciones con estos personajes se van recordando las fechorías de los delincuentes. Como ocurre en algunas de las novelas anteriores de Javier Cercas, también ésta adopta un tono de crónica y se inspira en personajes reales. En una nota final cita algunos libros que le han servido de referencia, entre los que están la autobiografía de El Vaquilla, Juan José Moreno Cuenca, varias crónicas de la delincuencia de los años ochenta y hasta unas inéditas Memòries del barri xino, de Gerard Bagué.


    Delitos

Los tres personajes entrevistados van reconstruyendo en la novela el progresivo agravamiento de las actividades delictivas de una pandilla que comienza con robos para beber, fumar y visitar burdeles del barrio chino; se inician en las drogas cuando aún no se había extendido el uso de la coca ni la heroína; pronto adquieren las primeras armas; y enseguida realizan atracos con pistolas y escopetas recortadas. Los tirones callejeros y los robos en casas dan paso a asaltos a gasolineras y a bancos. La estación final es la cárcel y la muerte.

Quienes sobreviven para contarlo treinta años después son como fantasmas de un pasado que ha roto las vidas de casi todos los jóvenes de la banda: ha matado a Guille en un accidente; ha dejado tetrapléjico al Tío; se ha llevado a Rufus, al chino, al Zarco; y ha convertido a Tere en un espectro enfermo. Sólo quedan para recordarlo el inspector Cuenca y Cañas, “un viejo policía y un viejo pandillero reconvertido en picapleitos sentados en un banco a media tarde igual que dos pensionistas hablando de un mundo abolido, arruinado, de cosas que ya nadie en la ciudad recordaba, y que no le importaban a nadie” (pág. 381).

    Imágenes
La lectura de esta novela evoca imágenes vistas en ficciones de películas, que sin embargo constituyen una realidad social: pandillas de macarras, robos, persecuciones de coches. La técnica de entrevistas produce en la novela conscientes reiteraciones de sucesos ya contados en otros capítulos desde otra perspectiva. El final deja intencionadamente sin resolver algunas de las cuestiones planteadas en el libro. Y todo eso hace que al relato en ocasiones le falte tensión, porque los personajes no siempre conmueven; y como se pregunta Cañas en la primera parte: “¿Para qué sirven las historias si no es para identificarse con ellas?” (pág. 77). Las leyes de la frontera es una novela técnicamente compleja, que está bien elaborada y que va describiendo las arriesgadas fronteras en las que se movió la vida de la delincuencia juvenil en la década de los años ochenta.

delincuentes

publicado en Diario de Navarra 25/10/12

Javier Cercas


Nació en 1962. Ha publicado un ensayo sobre la obra de Gonzalo Suárez, tres libros misceláneos y cinco novelas. En 2001 contó cómo escapó de la muerte Rafael Sánchez Mazas en los días finales de la guerra civil. Esa historia de Soldados de Salamina fue un éxito y ha sido traducida a más de veinte idiomas. Cuatro años después, en 2005, publicó La velocidad de la luz, sobre la guerra de Vietnam. Otros cuatro años más tarde editó la crónica del 23-F titulada Anatomía de un instante.

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