he leído…

cómo cambiar el mundo

La vida está cada vez más automatizada, escribe Nicholas Carr. La informática se ha colado definitivamente en el trabajo y en lo que hacemos cada día. La tecnología ha suplantado al esfuerzo personal por resolver problemas. Las máquinas se han apoderado de nuestras vidas, dice. Y se pregunta: ¿es buena tanta automatización para el ser humano? Lo hace en el libro titulado Atrapados, editado en Taurus.


He leído con interés estas reflexiones de Nicholas Carr. En su libro anterior Superficiales escribía sobre el efecto de Internet en el pensamiento humano; ahora se plantea de un modo general cómo la sociedad y cada uno de nosotros tenemos una excesiva dependencia de las máquinas. No repudia los avances tecnológicos, pero advierte de algunos riesgos: nos hacen la vida más fácil pero inhiben la capacidad de aprender y de adquirir experiencias, anestesian el razonamiento y nos relevan en la tarea de crear nuestro propio mundo. Algunas tecnologías digitales, escribe Carr, nos alejan del mundo y nos encierran en nosotros.


Uno de los apartados más sugerentes de este libro es el dedicado al sentido del trabajo en la vida humana. “Es el trabajo lo que nos convierte en quienes somos”, escribe. Y concluye en las páginas finales recordando que lo importante de la técnica es si nos agranda o nos empequeñece: cómo moldea nuestra experiencia de la naturaleza, de la cultura y de las relaciones que mantenemos los unos con los otros. Expresa su desconfianza si “la automatización hace más fácil conseguir lo que queremos, pero nos distancia del conocimiento” (pág. 263).

organizar el caos

¿Puede la literatura cambiar el mundo?, se preguntan dos escritores: el italiano Claudio Magris y el peruano Mario Vargas Llosa, en el libro titulado La literatura es mi venganza (Anagrama). Ambos coinciden en afirmar que la literatura es una forma de organizar el caos y la confusión que a veces nos rodea. El verdadero escritor, dice Magris, es el que desvela un orden oculto en lo absurdo de la existencia. La literatura, añade Vargas Llosa, es una herramienta para explorar el mundo y poner orden en la realidad. La literatura es una forma de conocimiento, por eso la lectura hace a una sociedad más crítica, más independiente y más libre.


El libro recoge el encuentro que mantuvieron ambos autores en Lima hace unos años, en el que dialogaron sobre las relaciones que se dan entre estos tres temas: la novela, la cultura y la sociedad. Subrayo en la página 29: “la contribución fundamental de la literatura a la vida y a los hombres –y por tanto también a la política- no consiste en una ideología. La literatura no debe falsear la realidad, ni predicar explícitamente, sino simplemente narrar una historia, es decir, el mundo”.

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publicado en Diario de Navarra 7/1/15

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