he leído…

así empezó todo

    Cuando murió Truman Capote en 1984, sus archivos fueron depositados en la New York Public Library: carpetas, cuadernos, manuscritos, hojas mecanografiadas amarillentas, que llenaron 39 cajas de cartón. Truman Capote confesó una vez que tenía ocho años cuando empezó a escribir sus primeros textos en las páginas de un diario en el que iba anotando lo que ocurría en su calle. Aquella prehistoria literaria desembocaría en una adolescencia en la que garabateó poemas e imaginó algunos relatos que dejó escritos en cuadernos escolares. Entre las cajas de ese archivo había una con la inscripción “High School Writings”, que guardaba textos escritos durante su etapa de enseñanza secundaria, entre 1935 y 1943. El año pasado fue abierta esa caja por su editora y el resultado es este libro: Relatos tempranos (Anagrama), que contiene catorce breves narraciones escritas cuando era un joven autodidacta, disciplinado y exigente, que estaba empeñado en hacerse escritor.

Al leer este libro, me impresiona ver cómo un jovencísimo Truman Capote busca experimentar formalmente en “Tráfico Oeste”; ensaya el sarcasmo en “Almas gemelas”; cuenta sucesos inspirados en su etapa escolar en “Donde el mundo comienza”; recrea personajes sureños que observa cada día, en “Lucy” y en “La señorita Belle Rankin”; indaga en mundos marginales en “Terror en el pantano”, “La tienda del molino” y “Los caminos se separan”. Habla de la soledad, de la frustración amorosa (“Si yo te olvidara”) y de la búsqueda de esa madre que nunca le quiso y que lo abandonó (“Lucy” y “Esto es para Jamie”). Aquí están los textos que abrirían el camino de Otras voces, otros ámbitos, su primera novela, que consiguió publicar cuando tenía sólo 23 años. Son testimonios de su vida desarraigada y de su fragilidad. De su infancia rota. De su empeño por construirse desde joven una vida de escritor.

por hacerse preguntas

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Las lagartijas no se hacen preguntas, titula el físico Leonard Mlodinow un libro realmente interesante, publicado en la editorial Crítica. En él cuenta cómo el ser humano ha pasado de ser una especie que vivía buscando frutos y raíces para alimentarse a volar en aviones y enviar mensajes al instante por todo el mundo. El libro está dividido en tres partes: la primera abarca millones de años y surge cuando los humanos se hacen las primeras preguntas, hasta que inventa la escritura y las matemáticas. La segunda parte trata del desarrollo de las ciencias durante algunos siglos, con pensadores como Galileo, Newton o Darwin. Y la tercera parte resume lo que se ha hecho en apenas unas décadas: desde el descubrimiento del átomo y la física cuántica la sociedad ha vivido la revolución de los ordenadores, el láser, Internet, la recreación del mapa genético…

Ese recorrido del conocimiento y de la ciencia está expuesto de una forma divulgativa y resulta por eso entendible y fascinante. El autor escribe desde la admiración y desde el asombro, pero también desde la prudencia. Acaba preguntándose en qué punto nos encontramos ahora. En 1980 Stephen Hawking afirmó que al finalizar el siglo XX los físicos tendrían una “teoría del todo”. El autor escribe en el epílogo de este libro que la materia y energía que hoy conocemos no es más de un 5% de la materia del universo. Las teorías que ahora nos parecen ciertas no tardarán en ser reemplazadas por otras. Y de esa manera –dice- es como el conocimiento seguirá progresando.

publicado en Diario de Navarra 31/3/16

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