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Las letras entornadas

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Autor: Fernando Aramburu
Título: Las letras entornadas
Editorial: Tusquets. 2015
Páginas: 290 páginas
Precio: 18 euros

“No he participado en batallas, ni he navegado por mares ignotos, nunca pisé la Luna. En cambio, me han ocurrido grandes lecturas”. De esto trata esencialmente esta obra de Fernando Aramburu: de la experiencia de una persona que encuentra en los libros algunas respuestas a los interrogantes que le va planteando la vida. Es la historia de un niño que se cría en un barrio obrero de San Sebastián y que a base de esfuerzo, formación y lectura sale adelante en circunstancias adversas a veces, hasta construirse una vida como escritor.
     
   
Un Viejo ciego
El artificio con el que se estructura este libro es sencillo: cada jueves el autor visita a un Viejo ciego en su casa y, mientras ambos paladean distintos vinos, él le lee un texto que versa sobre diferentes temas literarios. La ceguera tiene una rica tradición literaria. Pero aquí no es un Homero, ni un Borges ni un Max Estrella, invidentes y sabios, quienes hablan. Aquí hay un Viejo ciego que escucha, alter ego del autor, y un escritor que le cuenta su vida como lector y las vivencias que han dado origen a alguno de sus libros. Aramburu reúne así treinta y dos piezas cortas, que son reflexiones sobre la literatura, sobre libros, sobre autores y sobre su propia vida. Algunas fueron publicadas antes en forma de artículos o conferencias, aunque en el libro no se indica la procedencia de estos textos.

El componente autobiográfico sirve de hilo conductor del libro, y se remonta hasta el relato de algunas historias de la infancia del autor en un barrio en cuyas casas no había bibliotecas ni pianos, sino medios escasos y un destino humilde. “A mí me sacaron del pozo los libros y el estudio del idioma -escribe Aramburu-. No tardé en aprender dos cosas: una, a no fiarme de los señoritos revolucionarios que viven como reyes y lavan su mala conciencia disfrazándose, cuando lo pide la ocasión, con monos de trabajo; y dos, que en cualquier modelo de sociedad el hombre sin cultura se lleva siempre la peor parte, si es que se lleva algo” (pág. 17).

    Revisar la vida
Este libro es un testimonio de la necesidad de revisar la propia vida y de explicarse. Presenta la literatura como una forma de reconocimiento personal. Trata del compendio de lecturas que han ido formando al escritor, desde los clásicos leídos en ediciones baratas de Austral o de Bruguera: las aventuras del Lazarillo, los versos de Vicente Aleixandre, las intimidades de Thomas Mann y de Gabriel Celaya o los mundos de ultratumba de Juan Rulfo. También están algunos autores más recientes: Giralt Torrente, en los ajustes de cuentas que escribe sobre su padre, o los relatos confesionales de Juan Gracia, que son un emocionado canto a la vida y sobre los que escribe Aramburu: “A veces un puñado de páginas basta para salvar la dignidad humana” (pág. 111).

Las letras entornadas es también una declaración de la postura ética del escritor. Revela su actitud vital y su compromiso. Escribe en uno de los párrafos más expresivos del libro: “La lectura de El hombre rebelde de Albert Camus afianzó en mí el compromiso de hacerme en todo momento responsable de mis acciones y, en consecuencia, también de mis palabras. Ninguna finalidad noble se consigue generando dolor y muerte en los demás. Quien acumula víctimas encarna el mal. Punto. No me interesan sus justificaciones. Me basta con no cruzarme en su camino” (pág. 48).

Fernando Aramburu


Nació en San Sebastián en 1959. Ha publicado, entre otras, las novelas Fuegos con limón, Los ojos vacíos, El trompetista del Utopía, Bami sin sombra y Años lentos, premio Tusquets de Novela en 2012. Es autor de tres volúmenes de relatos: No ser no duele, El vigilante del fiordo y Los peces de la amargura, que obtuvo los premios Mario Vargas Llosa NH de Relatos, Dulce Chacón y de la Real Academia.
Sus dos últimos libros tratan temas literarios desde perspectivas diferentes: Ávidas pretensiones, premio Biblioteca Breve, y Las letras entornadas. En 1985 se trasladó a vivir a Alemania. Hace unos años dejó la ciudad de Lippstadt para instalarse en Hannover; y dejó la enseñanza para dedicarse en exclusiva a escribir.

el hombre que nunca pisó la luna

publicado en Diario de Navarra 19/3/15

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