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fueron nuestros antepasados

    Karin Bojs es una escritora sueca especializada en temas científicos. Cuando murió su madre hace tres años estaba escribiendo el libro titulado Mi gran familia europea (Ariel). Estaba investigando la vida de los cazadores y de los agricultores que poblaron la tierra hace 54.000 años. Quería escribir la historia de quienes nos precedieron, el relato sobre una humanidad de la que apenas nos quedan algunos rastros en cuevas, en tumbas dispersas, en pinturas grabadas en la roca.

Entonces decidió unir ese trabajo con la investigación sobre la genealogía de su propia familia. Encargó estudios de ADN sobre sí misma y pudo establecer conexiones genéticas que la llevaron hasta la última glaciación, hace 25.000 años, cuando el hielo cubría Europa del Norte y los pobladores se refugiaron en la cornisa cantábrica, alrededor de Altamira. Estudió las mitocondrias de su abuela materna y descubrió el parentesco con los agricultores que se habían establecido al norte de África, alrededor de Siria, hace miles de años. Investigó el cromosoma paterno y la genética la trasladó hasta la estepa rusa, de donde procede el indoeuropeo, el tronco común de todas las lenguas de Europa, salvo unas pocas como el finlandés, el sami, el húngaro o el euskera.

En su investigación, Karin Bojs ha manejado doscientos estudios científicos, ha entrevistado a setenta investigadores y ha viajado a diez países. Y todo ello lo cuenta de una forma apasionante. Su estudio confirma que su familia es un ejemplo representativo de la mezcla que se produjo entre agricultores y cazadores que vivieron en la Edad de Piedra. Al final concluye que todos somos resultado del mestizaje y de las oleadas migratorias que continuamente han llevado a la humanidad de uno a otro continente.

El joven Nerón

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   Nerón es uno de los personajes históricos cuya imagen se identifica con la de los grandes villanos de la Historia. El cine, las superproducciones de Hollywood y no pocas novelas lo han descrito como un hombre cruel y depravado. La escena del emperador tocando la lira despreocupado (que fue inventada en el siglo XVII), mientras observa arder Roma desde su palacio, es un ejemplo de ese retrato hostil hacia el personaje.

La escritora Margaret George ha publicado la novela titulada Las confesiones del joven Nerón (Ediciones B), en la que revisa ese estereotipo. Tiene en cuenta las investigaciones recientes de historiadores y la bibliografía clave que se ha publicado sobre él, para dibujar un personaje con matices, lejos de la simplificación y con los claroscuros propios de la condición humana.

La historia está contada en primera persona. Recrea la infancia de Nerón, el ambiente de peligros y de conspiraciones en el que se crió y su educación para convertirse en el emperador de Roma cuando tenía dieciséis años.

Frente al tono teatral que caracteriza las recreaciones de la Roma imperial en algunos libros, esta novela adopta un estilo nada artificioso. Describe a los personajes claves de la época, Agripina, Claudio, Octavia, Popea, evitando el tono melodramático al narrar episodios inusuales a los que tuvieron que enfrentarse. Cuenta con verismo la vida familiar romana, las fiestas, las costumbres palaciegas, las guerras. Hace hablar con naturalidad a los personajes. Y propicia una lectura fluida y una inmersión en el mundo de la Roma imperial, en el que los oráculos eran una parte importante de la vida. Cuando Nerón fue coronado como emperador, visitó dos veces a la sibila en Anzio. La segunda vez el oráculo le previno: “el fuego será tu perdición. Las llamas consumirán tus sueños y tú eres tus sueños” (pág. 467). La novela finaliza cuando el fuego asola Roma y avanza voraz hacia el Palatino.

publicado en Diario de Navarra 30/6/17

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